martes, 27 de septiembre de 2016

El Clamor del Silencio, de Wilson Tucker


Los EE.UU son objeto de un artero ataque sorpresa por parte de un enemigo desconocido que destruye la mitad este del país, desde la costa atlántica hasta el río Mississippi. A partir de este doble asalto por bombas atómicas y bacteriológicas, luchan desesperadamente por sobrevivir... mientras al otro lado de la barrera una sociedad aterrorizada pero aún intacta intenta por todos los medios conservar su seguridad manteniendo sobre la zona afectada una estricta y despiadada cuarentena.
MI OPINION
Si bien pareciera que el peligro de una guerra nuclear entre superpotencias ya no es un riesgo inminente, otra era la situación allá por la década de los 50’s, que es cuando se escribió esta novela. En pleno comienzo de la así denominada “Guerra Fría” entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, “El Clamor del Silencio” significó toda una conmoción, ya que su autor –Wilson Tucker– se animó a plantear un personaje principal que estaba en las antípodas del clásico héroe norteamericano de la época.
Por el contrario, el accionar del soldado Gary Russell está más cercano a los personajes que pueblan el tétrico universo de “The Walking Dead” de Robert Kirkman que de otra cosa. De hecho, toda la novela comparte algunos conceptos apocalípticos similares de trasfondo con el citado comic & serie de TV, quitando –eso sí– la presencia de zombis. En “El Clamor del Silencio”, no hay zombis pero sí unos Estados Unidos arrasados… o más bien habría que decir que la mitad de ellos. La mitad este del país desaparece –como bien dice la sinopsis– presa de un ataque terrible cometido por una potencia extranjera. ¿Qué potencia ha osado atacar al (hasta entonces) invencible Estados Unidos? Nunca lo sabemos. El autor no le pone nombre a sus villanos y, francamente, no importa ya que el enemigo no está afuera… está dentro del país.
Con una mitad de USA calcinada y contaminada, y la otra resguardada y continuando adelante con normalidad, nuestro protagonista debe enfrentarse a la cruda realidad, puesto que él queda aislado en el lado incorrecto de la nueva “Cortina de Hierro”. La frontera con el este es resguardada celosamente por soldados armados hasta los dientes, tanques, patrullas, etc… toda la parafernalia militar dispuesta a evitar que nadie cruce.
La mitad sana abandona a la mitad “enferma” del país y se dedica a continuar adelante como si nada. En la mitad “enferma”, las condiciones de vida se vuelven duras, muy duras. Y degeneran con el paso del tiempo.
Muchos lectores de los 50’s, que es cuando salió la novela, deben haber visto con horror el entorno donde Gary se movía y sus cuestionables acciones. Hoy en día, no sé si afortunada o tristemente, las acciones de Gary para sobrevivir nos parecen quizás más lógicas y menos bestiales. ¿Cuántos no estaríamos dispuestos a todo para llegar al día siguiente?
“El Clamor del Silencio” no solo explora eso, sino también el entorno post-apocalíptico. Y pese a la deficiencia temporal, lo hace con sumo éxito.
EN SINTESIS
LO BUENO: El clima post-apocalíptico. El soldado protagonista. La fuerte crítica social de fondo.
LO MALO: El poco conocimiento del autor sobre cuestiones tales como los efectos a corto y largo plazo de una exposición prolongada a la radiación.
CALIFICACIÓN: 7 puntos.  

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