martes, 21 de mayo de 2013

Biografías Monstruosas: Norman Bates



Norman Bates es el protagonista de Psicosis.
El personaje está basado en el asesino en serie Ed Gein. Bates fue personificado por Anthony Perkins en la adaptación de Alfred Hitchcock de la novela de Bloch (1960). La actuación de Perkins se considera un icono para las bases de la mitología de los asesinos en serie modernos. Bates fue luego personificado por Vince Vaughn en la adaptación de Gus Van Sant del clásico de Hitchcock (1998). Entrando en la consciencia pública como un villano, se desarrolló en las secuelas como un personaje trágico.

Bates sufrió abuso emocional (y sutilmente sugerido también, el abuso sexual) de parte de su madre, quien le inculcó que las mujeres y el sexo eran cosas del demonio. Los dos vivían solos en una dependencia emocional insana después de la muerte del padre de Bates. Cuando Bates era adolescente, su madre tuvo un amante; Joe Consedine, lo que lo hizo sumamente celoso. Los asesinó a ambos con estricnina y conservó el cadáver de su madre. Bates desarrolló trastorno de personalidad múltiple, y asumía la personalidad de su madre, reprimiendo su muerte como una forma de escapar de la culpa de haberla matado. Se caracteriza por su frase: "El mejor amigo para un muchacho es su madre".

Psicosis (libros)

Bloch describió las tres personalidades: Como "Norman" Bates, el niño pequeño, dominado por su madre, tenía que hacer lo que ella le decía. Como "Norma" Bates, vestía las ropas de su madre, imitaba su voz, y mataba a cualquiera que se entrometiera entre ella y Norman. Como "Normal" Bates, un adulto (poco) funcional, que se hacía cargo de su propio hotel y mantenía la paz entre las otras dos personalidades.
Después de asesinar a su tercera víctima, una joven mujer llamada Mary Crane (Marion Crane en el filme) y a Arbogast, un investigador privado enviado a buscarla, fue arrestado y enviado a una institución, donde la personalidad de la madre lo dominó por completo y se "convirtió" en ella.
En la novela, Bates es un cuarentón, bajo, obeso, hogareño y más inestable. Norman se convierte en su madre estando ebrio y durante la resaca. La diferencia en la película es que Mary Crane es la primera víctima de la "Madre".
En el libro Psicosis II de Bloch (1982), Norman mata a Lila Crane y a Sam Loomis cuando huye de la institución. Se entera que van a rodar una película sobre él y va a Hollywood donde empiezan a haber misteriosamente asesinatos. Se descubre que el asesino había sido su doctor pues Norman había muerto atropellado por un autoestopista nada más salir a la calle y su doctor enloqueció ya que el caso de Norman era su fuente de dinero.

LA SAGA DE PELICULAS: 

Psicosis (1960)

Norman se muestra como un chico tímido y propietario del Motel Bates. A su motel llega Marion Crane, una mujer que había huido por haber robado dinero. El se muestra interesado en ella e incluso le cuenta sobre su madre enferma que lo maltrata. Cuando ella le dice que se libere de ella, él le responde que no puede porque es su madre y porque "El mejor amigo de un niño es su madre". Con su carisma, Norman convence a Marion de devolver el dinero, pero antes de que lo haga, Marion va a bañarse a la ducha donde es asesinada por la "Madre". También mata a Arbogast, un detective que la andaba buscando. Se sabe que su madre fue asesinada hace ya mucho tiempo por Norman pero vivía en su mente. Al final es atrapado por la policía y llevado a una institución donde la "Madre" termina por dominarlo completamente.

Psicosis II

Bates es liberado de la institución 22 años después, aparentemente curado. Conoce a Mary Loomis, de quien se enamora. Asesinatos empiezan a ocurrir de forma misteriosa junto con mensajes de la "Madre" causando que Norman se confunda y colapse otra vez. Las notas son producto de Lila Loomis, hermana de Marion Crane (la mujer asesinada por Bates en la primera película). Ella quiere hacerlo recaer para que vuelva a la institución puesto que aún no lo ha perdonado. Pero otros asesinatos han sido provocados por la hermana de Norma y tía de Norman, Emma Spool. Antes de que Norman lo sepa, Mary Loomis muere asesinada por la policía cuando ella trató de matar a Norman y Lila es asesinada por Spool. Spool le dice a Norman que ella es su madre. Confundido pero aparentemente creyendo esta historia, la mata y la embalsama mientras la "Madre" vuelve a dominarlo otra vez.

Psicosis III

Norman intenta liberarse (sin éxito) de la "Madre". De paso se enamora de una monja inestable, Maureen Doyle. El cuerpo de Emma Spool es descubierto por el músico Duane Duke, a quien Norman mata, puesto que Duke trataba de chantajearlo. Finalmente Spool es encontrada por la reportera Tracy Venable. La "Madre" ordena a Norman matarla, pero el ataca a la misma "Madre" destrozando el cadáver. Ella se venga haciendo que Norman mate accidentalmente a Maureen. Uno de los reporteros le dice a Norman que Emma Spool era su tía y había matado a su padre. Emma se había enamorado del padre de Norman pero Norma Bates se lo quitó así naciendo Norman. Emma enloqueció y raptó al niño creyendo que era su hijo. Luego fue recuperado pero él no se acordaba de nada. Norman es regresado a la institución psiquiatrica.

Psicosis IV

En la última película, muchas dudas se aclaran (El padre de Norman en verdad murió picado por abejas). Finalmente es liberado de la institución y se casó con una de las enfermeras: Connie. Norman habla en un programa de radio donde cambia su nombre por Ed (Una alusión a Ed Gein). Habla de su pasado donde se muestra su infancia cuando murió su padre hasta cuando él mata a su madre. Es mostrado en los recuerdos como un chico torpe y vulnerable. Connie se embaraza de él, sin embargo la lleva hasta la casa de su madre e intenta matarla; Norman no quiere que sea igual de trastornado que él. (La película muestra que Norma Bates padecía esquizofrenia y le pasó la enfermedad a él). Se arrepiente cuando al final Connie le dice que lo ama a pesar de todo. En el proceso es atormentado con alucinaciones de la "Madre" y gente que el (o ella) mató. Logra salvarse y al final es llevado por Connie donde al minuto final se escucha un llanto (su hijo había nacido) así terminando con su enfermedad de una vez por todas.

sábado, 18 de mayo de 2013

Psicosis, de Robert Bloch



Una mujer desnuda bajo la ducha. Una sombra tras las cortinas. Un cuchillo. El grito. El cuchillo baja una y otra vez... La sangre se escurre lentamente por el desagüe.

Nadie olvida la célebre secuencia de PSICOSIS, en la que la aparente protagonista es asesinada a los pocos minutos por un travestido Norman Bates. La perdurabilidad de la película de Hitchcock ha llegado a convertirse en una losa sobre el autor de la novela original, Robert Bloch, creador de una obra mucho más amplia y que, desde su estreno, ha visto impuesta en sus portadas la cansina coletilla de «por el autor de PSICOSIS», aunque no fuera esta historia de ningún modo el inicio de su carrera como escritor, ni siquiera la primera vez en que se ocupaba de la figura del asesino enfermo (algunos malintencionados cuestionarán la celebridad de Bloch recordando el conocido principio cinematográfico según el cual raramente una gran novela consigue una traducción afortunada a la pantalla, mientras son multitud las buenas películas basadas en novelas vulgares).

MI OPINION DE ÉSTA NOVELA:

¿Quién no conoce ésta historia? La escena de la ducha (del apuñalamiento en la ducha a la aparente protagonista) es una de las mas memorables escenas icónicas del cine de terror. Y si bien Alfred Hitchcock hizo muchísimo a la hora de darla conocer al mundo, la historia de Norman Bates es más bien mucho más compleja de lo que se cree y se ve en la pantalla…
“Psicosis”, de Robert Bloch, es una novela de suspenso. También es la historia de un hombre perturbado mentalmente, que a ojos de todos los habitantes de Fairvale, California, no pasaba nada más como el “raro” del pueblo. Norman vive en una gran casona y es dueño de un motel ubicado a la vera de la ruta; pero Bates no vive solo allí. Le acompaña Norma, su anciana madre. Entre los dos existe una relación que algunos calificaron lisa y llanamente como de incestuosa, pero se equivocan… Norman JAMAS ha tenido sexo con su madre. El asunto es que en vida, la señora Bates tenía una personalidad patológica muy fuerte y dominante, que Norman, que la tenia débil e inestable, terminó asimilando para sí.
Cuando Norman se viste con las ropas de su madre y mata, no se está disfrazando de ella: en su perturbación, Norman se cree Norma.

Hoy en día, con tantos conocimientos en psicología y psiquiatría, podríamos decir que lo que Norman padece en la novela es de un grave cuadro de trastorno de personalidad múltiple. Norman por sí solo no es capaz de matar, pero “Norma” sí. Y lo hace cuando es necesario…

La historia, para el marciano (jejeje) que no la conozca, va de la siguiente manera: Mary Crane, una muchacha, llega al Motel Bates. Mary ha robado una cierta cantidad de dinero y planea reunirse en el vecino poblado de Fairvale con Sam Loomis, su prometido. Desgraciadamente para ella, caerá victima de la furia homicida de Norman, quien convertido en “Norma” dará buena cuenta de ella. La cosa no queda allí: pronto, entran en escena Lilah, la hermana menor de Mary –quien viene en búsqueda de la desaparecida– y el mismo Sam Loomis. Entre los dos, más un detective privado que sigue la pista de Mary y un Sheriff del condado, se verán envueltos en la espiral de crimen, engaño y misterio que rodea a Norman y su entorno…

UN DATO CURIOSO: 

En la pantalla grande, a Norman Bates lo interpretó magistralmente Anthony Perkins. Era un hombre flaco y su Norman era algo afectado. En la novela original de Bloch, Norman es un hombre gordo que usa anteojos. Es la primera cosa que sorprende al lector que aborda la novela después de haber visto el film, más no será la ultima.

EN SINTESIS: 

Novela altamente recomendable. No solo es un clásico del suspenso y del terror, sino que está muy bien narrada. Se las recomiendo. :)

Saludos a todos!

martes, 14 de mayo de 2013

El Noveno Libro, de J.A Fortea



El Noveno Libro se puede definir como una larga colección de retazos del Apocalipsis. Son pequeños fragmentos de esa época. Como una fugaz mirada a un lugar concreto en un momento dado de ese gran escenario de la civilización de finales del siglo XXI y principios del XXII.

MI OPINION DE ÉSTA NOVELA: 

Después de escribir su genial novela “Cyclus Apocalypticus”, el Padre José Antonio Fortea escribió una serie de diez novelas independientes ambientadas en ese mundo futuro que comprende el periodo del año 2181 hasta el 2213, más o menos. Era indudable de que a medida que pasaran los libros el impacto inicial que significo “Cyclus…” se fuera atenuando y hasta casi dilatando.
“El Noveno Libro” pretende ser una antología de 25 relatos cortos basados en ese futuro universo de ficción apocalíptica. Es un complemento más a “Cyclus Apocalypticus”. Es, sin embargo, una antología dispar que tiene grandes aciertos conviviendo junto a sendos fracasos. Consta de los siguientes relatos:

·          La Debilidad de la dura Ley.
·          La Reina de Inglaterra.
·          La trampilla y el plano de los arquitectos.
·          Que caiga fuego del cielo.
·          Gates y los astrólogos.
·          La huida de la Familia Imperial.
·          Ciudadano Abel Mann.
·          Las cloacas romanas.
·          Ciudadano exánime flotante.
·          Guardia Palatina.
·          Hortus Perfectus.
·          Sobre la alfombra de hojas iluminadas por la luna.
·          Cielo Veneciano.
·          Fromheim Imperator.
·          Me despierto en medio de la noche.
·          Ursila y sus nietos.
·          La Abominación de la Desolación.
·          Vinicianus Imperator.
·          Ichabod.
·          El Bunker.
·          Departamento D-8.
·          Halophagus Heterocephalus.
·          Sermón Tokiota.
·          Neumophagus Endocephalus.
·          La Propuesta 37.

Esa es la lista completa de los 25 cuentos. He aquí mi opinión de ellos (Atención: Contiene Spoilers):  

“La Debilidad de la dura Ley”, que es con lo que inicia el libro, es un aburrido relato sobre un proceso judicial y cómo el Gobierno de turno hace todo lo posible por entorpecer el camino. Nada nuevo ni destacable para decir de él; ya sabemos sus lectores que el Padre Fortea es un gran conocedor de las Leyes y de los sistemas judiciales –de cómo funcionan, en realidad–. En el relato sale uno de los emperadores de menor envergadura que asomaban por “Cyclus Apocalypticus”.

“La Reina de Inglaterra” nos habla  de qué es de la monarquía británica en el siglo XXII. Habiendo sido expulsada de Inglaterra y con el país anexado al inmenso Imperio Europeo, la reina Victoria II pasa sus días en reposo en una agradable casona, en su exilio en Nueva Inglaterra. Nada más para destacar. El relato es MUY corto, la verdad.

“La trampilla y el plano de los arquitectos” habla de dos técnicos del Senado Imperial de la Republica Europea, quienes hallan por accidente oculta tras los laberínticos pasillos subterráneos del majestuoso edificio una capilla católica tapiada. En un mundo donde el cristianismo ha sido prohibido y abolido, para los dos técnicos descubrir una capilla supone una revelación asombrosa. Para el lector, solo un gran sopor.

“Que caiga fuego del cielo” nos cuenta del bombardeo japonés a la ciudad de Londres, en represalia por la destrucción de Tokio y de todo Japón –destruidos en mitad del conflicto bélico mundial entre la Republica Europea y la Unión Asiática–. Nada a destacar de éste relato, salvo la destrucción de la misma Londres por parte de misiles.

“Gates y los astrólogos” nos habla del descendiente directo en el siglo XXII del multimillonario y creador de Windows, Bill Gates. En concreto, este descendiente de Gates vive oculto en una ciudadela en Tailandia, donde pasa sus días dentro de un tanque de líquido amniótico y conservador, debido a una cruel enfermedad degenerativa. El millonario vive aconsejado por un equipo de astrólogos profesionales, quienes lo asisten en sus negocios y le indican qué caminos ha de seguir. Un cuento soporífero y para el olvido, en mi humilde opinión…

“La huida de la Familia Imperial” se centra en el forzado exilio de los familiares de uno de los Emperadores principales de “Cyclus Apocalytpicus” al África, donde por culpa del colapso mundial y la amenaza de una futura guerra nuclear se refugian. La premisa inicial suena interesante, pero a medida que el cuento avanza, la cosa termina diluyéndose. Una pena.

“Ciudadano Abel Mann” es, por otro lado, una joyita en sí misma. Es la historia de un excéntrico millonario que vive en un lujoso penthouse en un rascacielos de Nueva York, cerca de Wall Street. El hombre padece de “germenofobia”, mismo mal que lo obliga a vivir allí, aislado de todo y de todos, pero eso sí, con todas las comodidades que el siglo XXII puede ofrecer. Abel amasó una fortuna incalculable en todos sus años de negocios y son justamente dos de sus hijos los que ansían quedarse con ella, mediante cierta estratagema mortífera. Una historia muy, muy interesante, la verdad. La pega es que tenga un final tan abrupto como el que tiene, pero es muy buena.

“Las cloacas romanas” trata sobre una descripción pormenorizada del sistema de alcantarillado de las megalópolis del siglo XXII. Nos es narrado ese estigio paisaje de túneles y corredores llenos de inmundicias con un realismo tremendo que también debo decir que es un buen cuento. Tiene, además, una sorpresa final bastante buena, por cierto, sobre la identidad del narrador de la historia…

“Ciudadano exánime flotante” nos vuelve a traer al personaje de Abel Mann, el excéntrico y fóbico multimillonario de Wall Street, en este caso como victima de una pesadilla… y qué pesadilla. Por cierto, relacionada con el cuento anterior de las cloacas y todo.

“Guardia palatina” sigue contándonos más cosas sobre Abel y su entorno. En esta ocasión, sobre las personas encargadas de su seguridad física. ¿Cómo se protege el hombre más rico del mundo del siglo XXII? En este relato, la respuesta…

“Hortus Perfectus” tiene todo, menos perfección. Es un mini-relato donde un par de amigas contemplan un jardín dentro de uno de los rascacielos de una megapolis del siglo XXII. Nada más a destacar, salvo un par de unicornios (creados, eso sí, mediante ingeniería genética).

“Sobre la alfombra de hojas iluminadas por la luna” es un bello relato cuyo protagonista es Ho-Ching, un mecánico chino. La belleza del relato se halla en su simpleza: el día a día de un simple trabajador oriental de clase media. ¿Qué más se puede decir?

“Cielo Veneciano” es un relato onírico. El protagonista es Ho-Ching, el del cuento anterior, quien al dormirse después de un día aburrido de trabajo sueña que vuela sobre Venecia. Sus impresiones de tan maravillosa y fantástica experiencia son el cuerpo principal de este cuentito súper cortito.

“Fromheim Imperator” retoma al que fuera uno de los principales protagonistas de “Cyclus Apocalypticus”, el Emperador Fromheim Schwartz, el mismísimo Anticristo (o una de sus múltiples encarnaciones, habría otras por venir en el universo ficticio de la novela). Con la excusa de una entrevista periodística al gran regente de la Republica Europea y también Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, el Padre Fortea aprovecha de nuevo para hablarnos de los vericuetos de la política. ¿Cómo una democracia se convierte en un Imperio? ¿Es licito que el líder de una potencia extranjera ser convierta en presidente de una potencia opuesta? ¿Cuál es el resultado de la concentración masiva de Poder? Esta y muchas preguntas más las responde el mismo Fromheim en este relato…

“Me despierto en medio de la noche” convoca una vez más –innecesariamente, a mi humilde opinión – a Ho-Ching, el mecánico oriental de clase media/trabajadora, quien de repente se despierta de sus sueños por la noche y piensa sobre Europa. En estas cuantas palabras podríamos resumir este innecesario relato corto, que no aporta nada. Ni resta ni suma… sencillamente, no aporta nada.

“Ursila y sus nietos” es un aburrido, soporífero cuento sobre el origen de la Familia Imperial. Nada que no se haya contado ya en otra ocasión. “Cyclus Apocalypticus” ya nos hablaba de ello y con mejor suerte que este triste relatillo de cuarta.

“La Abominación de la Desolación” trata sobre la mayor apostasía cometida por uno de los mas infames personajes de “Cyclus Apocalypticus”, el Emperador Viniciano, otra de las encarnaciones del Anticristo en la novela. Después de detener al Papa y de abolir al clero martirizándolos a todos en el Circo Romano versión siglo XXII, Viniciano profana la Basílica de San Pedro, en el Vaticano. Sacerdotes del Culto a Dagón (deidad falsa que en realidad es Satanás) llevan a cabo una abominable ceremonia donde manchan espiritual y físicamente el lugar santo, el cual una vez terminado los ritos, queda como dice la profecía bíblica, “desolado”. Un dato llamativo en este relato es el cambio en el discurso que Viniciano pronuncia en el altar, antes de que las profanaciones al lugar comiencen. Mientras que en “Cyclus…” hablaba sobre la importancia histórica del momento de profanación que tendría lugar (y como esto supuestamente liberaba a la Humanidad del yugo del Dios de Israel), en éste cuento se le suma la revelación de que Viniciano tiene un hijo… cosa que no ocurría ni se mencionaba en la novela original. Un cambio que sin duda, seria explicado y tendría sus motivos en los relatos posteriores…

“Vinicianus Imperator” nos habla cómo después de un atentado contra su persona, el infame Emperador-Anticristo Viniciano sobrevive; convertido en una cabeza conectada a un soporte vital biomecánico con forma arácnida, pese a su deplorable estado de salud, aun puede destilar toda su maldad. Un interesante mini-relato con algunos cuantos elementos de ciencia-ficción.

“Ichabod” se sitúa inmediatamente después de la muerte de Viniciano (nadie es eterno, ni siquiera el Anticristo). 162 fetos clonados de él aguardan en tanques de líquido amniótico en un laboratorio, listos para reemplazarle. En caso de su muerte, el Proyecto Ichabod lo traería de nuevo, en cierta forma, a la vida, permitiéndole perpetuarse indefinidamente mediante su descendencia. Lamentablemente para estos clones, la nueva autoridad regente decide prescindir de ellos y es así como asistimos a un aborto de 162 esperanzas de vida que ya nunca serán. Aquí se explica qué era lo que quería decir Viniciano con eso de tener un hijo. Tenia más de uno y todos iban a ser replicas de sí mismo. Lamentablemente –o afortunadamente, depende como se lo mire– nunca sucedería. Ni uno solo de estos clones llegaría a la madurez…

…A partir de la lectura de éste relato, el resto del libro empieza a volverse enfarragoso. Tanto, que con todo el dolor del mundo de los siguientes relatos solo haré un somero repaso de sus tramas, para que el post no sea tan largo como viene siendo:

“El Bunker”. Robo al banco estilo siglo XXII. Enfarragoso, pesado y lento.
“Departamento D-8”. Tomas un poco de “Actividad Paranormal” y lo mezclas con “X-Men” y ahí tienes éste cuento. Experimentos paranormales, pensados inicialmente para ser usados como armas PSI contra el enemigo que al final se salen de control. Interesante cuento, aunque previsible desenlace.
“Halopahgus Heterocephalus”. ¿La verdad? No lo entendí. Es sobre un experimento científico… y es todo lo que puedo decir.
“Sermón Tokiota”. El ultimo sermón en una iglesia católica en Tokio, antes de que la ciudad fuera arrasada por la detonación de varias bombas nucleares.
“Neumophagus Encephalus”. Ol-vi-da-ble.
“La Propuesta 37”. ¿¿Cómo?? ¡No! ¡¿Otra vez un cuento sobre política, Padre Fortea?! ¡Dios!

EN CONCLUSIÓN:

“El Noveno Libro” es como dije una mezcla de grandes aciertos con sendos fracasos. En lo personal, después de su lectura, creo que me tomaré un respiro con el resto de la obra del Padre Fortea, para variar un poco. El libro, en sí mismo, es término medio. No es bueno ni es malo, pero tampoco es tan bueno ni tan malo. Así de simple.

Saludos a todos!

martes, 7 de mayo de 2013

Lucifer (Tres)



TERCERA PARTE

L
a situación se había ido de control para todos. La sonda enviada por Lucifer dejo sentir sus efectos sobre el planeta al poco de ser activada. Las ciudades eran destruidas por los maremotos desatados... Volcanes hasta el día de hoy inactivos despertaron, arrasando bosques y poblados enteros... Miedo y desesperación, pánico, era lo que invadía a todos los habitantes de la Tierra.
Era en ese marco de emergencia, que el SG1 debía de viajar al espacio y detener a los Goa’uld, en una batalla que podría ser la ultima.

O’Neill: (mientras el SG1 caminaba hasta una pista de aterrizaje) Bien, este será el plan: abordamos la nave de Lucifer, rescatamos a Teal’c, destruimos el lugar y acabamos con esta historia.
Jackson: Se olvida mencionar, Coronel, lo difícil que será todo eso.
O’Neill: Será difícil, no imposible.

Finalmente, el SG1 llego ante el vehículo que les llevaría hasta el espacio exterior: una aeronave Goa’uld. En una de sus anteriores misiones, el equipo había logrado capturarla y sacársela a la Liga de los Lores. Ahora, remodificaciones meditante, serviría para el noble propósito de llevar a las fuerzas terrestres a una pelea sin igual.

Kendrel: (saliendo por la compuerta de la nave) ¿Listos para el viaje?
Carter: ¿Kendrel? ¿Qué haces aquí?
Kendrel: Iré con ustedes en la misión. El General Hammond me autorizó, además, le ha sido incorporada tecnología Tollan a este vehículo y soy el único que puede ayudarlos a manejarla.
O’Neill: Perdón por insistir en lo mismo, ¿pero no era que los Tollan no compartían sus conocimientos con nadie?
Kendrel: Eso cambio cuando nosotros también fuimos victimas de los Goa’uld.

Con el equipo conformado, el SG1 dejo de perder el tiempo y abordo la aeronave. No tardaron en elevarse y prontamente partir a su destino.

ORBITA TERRESTRE, SEGUNDOS DESPUES...

A través de los vidrios reforzados de la cabina del vehículo espacial, la Tierra podía verse con toda su majestuosidad. Desde aquella altura, parecía que nada malo le sucedía, sin embargo en aquellos momentos, allá abajo, el clima y la naturaleza enloquecidos estaban siendo los responsables de miles de muertes.

Kendrel: (al mando de los controles) Atención todos. Estamos llegando a destino... Activare el sistema de ocultamiento.

Presionando un botón, un escudo de invisibilidad envolvió a la nave. Este escudo evitaría que fueran detectados una vez que se acercaran demasiado a los Goa’uld.
Con las mejoras Tollan de esta tecnología, ni siquiera los radares que Lucifer poseía podía rastrearlos. Era como si no existieran, ante los ojos del enemigo.
Aprovechando todo esto, el Coronel hizo un repaso de su plan y de los armamentos que el SG1 utilizaría en la nueva misión de rescate...

O’Neill: Como vamos a, literalmente, meternos “dentro de la boca del lobo”, tenemos que estar bien preparados para enfrentarlo. ¿Cada uno tiene su arma lista?
Carter: Traje conmigo el Aparato de Mano que los Tok’ra nos dieron- dijo, exhibiéndolo- Será muy útil y ya se como manejarlo.
Jackson: Por mi parte, conseguí una replica de la Lanza de Teal’c.
O’Neill: Bien. Si a eso le sumamos algunas granadas Tok’ra y los dispositivos de invisibilidad Asgaard que cada uno llevara ni bien pisemos el interior de la nave madre, creo que no nos falta nada.
Kendrel: Yo también tengo un aporte de la tecnología Tollan- intervino, mostrándoles unos aparatos pequeños y rectangulares- Escudos protectores portátiles... Servirán para que los rayos de sus Lanzas no puedan herirlos.
O’Neill: Bien. Empecemos.

Pilotando muy lentamente el vehículo espacial, Kendrel lo acoplo sigilosamente con la nave madre Goa’uld. Hasta ahora, todo iba bien.

O’Neill: Kendrel, mejor te quedas aquí, al mando de la nave. Cuando todo esto termine, vamos a tener que salir de aquí lo más rápido que se pueda.

Antes de penetrar por una escotilla en la nave Goa’uld, O’Neill tomo una valija de metal. Al verla, Jackson sintió curiosidad por saber que contendría en su interior.

Jackson: ¿Qué lleva ahí dentro, Coronel?
O’Neill: (sonriendo) Un regalito para Lucifer.

SALA DE MANDO DE LA NAVE GOA’ULD, DONDE SE ENCUENTRA LUCIFER...

Lucifer: Solo es cuestión de tiempo para que este pequeño planeta quede reducido a cenizas, una vez que mi arma de devastación aplique su máximo poder.
So’Kar: ¿Y luego? ¿Qué ocurriría si no deseamos obedecerte?
Lucifer: Sencillamente, la aplicare sobre todos los mundos y lugares conquistados por sus fuerzas. No dejare en pie a ninguno de sus imperios hasta que no claudiquen a mi favor.
Cronos: ¿Serias capaz de hacer eso?

Lucifer no contesto. La Liga de los Lores también guardo silencio. Meditaban, decidían...
Fue Heru’Ur el que rompió la tranquilidad, iniciando un inesperado ataque desde su nave a la de Lucifer. Previniendo semejante acción, el terrible Ser elevo un escudo de fuerza alrededor de la misma, salvándola.
Tal acción impensadamente hostil mereció una replica igual. Enfocando sus propias armas (cañones de partículas) Lucifer hizo estallar en cientos de pedazos a Heru’Ur y a los suyos.

Lucifer: (a los Lores que quedaban) ¿Alguno más quiere unirse a la lista de decesos con Heru’Ur?


Mientras todo eso ocurría, el SG1 se infiltraba por los pasillos de la nave totalmente invisibles a los ojos de los guardias, gracias a los dispositivos Asgaard.
Todo iba bien. Lo primero que hicieron, fue localizar el Centro de Poder principal, cuyas energías almacenadas, la alimentaban. Una vez localizado, muy sigilosamente, el Coronel saco de su valija de metal un nuevo aparato, de forma esferoidal, en el cual pareció programar algo antes de dejarlo allí.

Jackson: ¿Qué es eso?
O’Neill: Una bomba Asgard. Una vez que detona, es cien mil veces más poderosa que las bombas que cayeron sobre Hiroshima y Nagasaki.
Carter: ¿Cuánto tenemos hasta que explote?
O’Neill: Algunos minutos. Así que hay que localizar a Teal’c como sea...

El SG1 iba a proseguir con su marcha, cuando por accidente, Carter tropezó y cayo al suelo. Al ocurrir esto, su dispositivo de invisibilidad se daño y de más esta decir que los guardias cercanos que la vieron dieron el grito de alarma.

O’Neill: ¡Maldición! ¡Bueno, se acabo el sigilo!- dijo, desactivando su dispositivo y abriendo fuego con una ametralladora.

 La batalla dio inicio. Jackson también se hizo visible y activo la Lanza que llevaba entre sus manos, abatiendo a varios soldados. Con la ayuda del Aparato de Mano Goa’uld, Carter pudo abrir el paso del SG1 barriendo a todo el que se le cruzaba por delante.
La alerta general pronto llego a todos los rincones de la nave. Incluso, al mismo Lucifer.

Lucifer: ¿¿¡¡Como es posible que el SG1 este aquí!!??- vocifero.
Baal: N-No lo sabemos, Señor. De alguna manera, violaron nuestras defensas.
Lucifer: ¡Ya mismo los quiero muertos! ¡Estoy demasiado cerca de la victoria como para que esos humanos insolentes lo arruinen todo!
Apophis: No sabes como lo lamento por ti, Lucifer. El SG1, un grupo de simples humanos, te van a derrotar- se burlo.
Cronos: ¿Y así esperas que nosotros te erijamos nuestro jefe Supremo?
Lucifer: ¡Cierren la boca! ¡Les demostrare mi superioridad! ¡Yo lograre lo que ustedes no pudieron hacer! ¡¡Destruiré al SG1!!

...Y EN LA TIERRA, EN LA BASE DEL SGC...

General Hammond: (hablando con el Presidente de los Estados Unidos por teléfono) Si, señor Presidente... se que la situación esta fuera de control, pero mis chicos están ahí arriba, listos para terminar con esto... No, señor... ¡Necesito más tiempo! ¡Considere lo negativo de un ataque con mísiles nucleares! Si... le informare del progreso de la misión... saludos a su esposa.

Cortando la comunicación, el General suspiro profundamente. Fue en ese preciso instante, cuando un feroz movimiento de tierra sacudió a toda la base. Era mala señal.
Desde que el SG1 había partido, habían ocurrido dos pequeños terremotos. Las noticias eran como para preocuparse... El resto del planeta cada vez la estaba pasando mal.
Nieve en África; ciclones destrozando Europa; volcanes en erupción en las islas del pacifico; en resumen, todo mal.
Si O’Neill y los demás no se apuraban, la Tierra podría desaparecer. Pero antes, el Presidente estadounidense planeaba atacar a los Goa’uld con bombas atómicas.
Todo era cuestión de tiempo.

DE VUELTA A LA BATALLA EN LA NAVE MADRE GOAUL...

Los Escudos de protección Tollan eran una maravilla. Cada vez que un guardia luciferino atinaba a herir a un miembro de las fuerzas terrestres, el rayo de energía de su arma chocaba con el invisible campo de fuerza, dejando sin rasguños a su portador.

O’Neill: (Gritando) ¡No tenemos tiempo para seguir luchando! ¡Hallemos a Teal’c y acabemos con esto!

Con dos granadas Tok’ra, el Coronel derrumbo un par de columnas de metal, cerrando el paso de los soldados de Lucifer que los perseguían. Una vez despejado el terreno, mediante un transmisor subespacial, se comunico con Kendrel quien todavía permanecía esperando al mando de la aeronave.

O’Neill: Necesitamos tu ayuda. Tienes que hacer un rastreo de la nave madre y decirnos donde se halla Teal’c.
Kendrel: Afirmativo. Empiezo el rastreo...- tecleando un par de ordenes en un computador, el Tollan localizo inmediatamente el Jaffa y así se lo hizo saber a sus compañeros- Teal’c se encuentra en la mazmorra de Lucifer. Esta a dos secciones debajo de donde están ustedes.

Con las indicaciones dadas, los terrestres se abrieron paso hasta la sección de prisioneros mediante un ducto de ventilación. Una vez dentro de la mazmorra, localizaron la celda donde estaba alojado.

Jackson: ¡Aquí esta!

El Jaffa se hallaba encerrado en una habitación protegida por un campo luminoso. Cualquiera que tocase dicho campo, perdería toda la integridad de sus átomos.

Teal’c: Me alegro de verlos.
O’Neill: Y nosotros a ti- volviendo a hablar por el transmisor subespacial- Kendrel, necesitamos ayuda otra vez. Teal’c esta dentro de una celda protegida por una especie de campo desintegrador. ¿Puedes hacer algo desde ahí para desconectarlo y que quede libre?
Kendrel: Puedo intentar interrumpir el flujo de partículas que lo alimentan, pero no se si resultara.
O’Neill: Hazlo.

El campo luminoso perdió fuerza por un instante. Aprovechando esto, Teal’c fue sacado fuera de la celda y asistido por sus amigos del SG1.
Lejos de poder festejar este triunfo, hubo un momento de sorpresa mayúsculo cuando el pérfido Baal apareció, acompañado de un sequito de guardias, rodeándolos e imposibilitándoles el escape.

Baal: (con su tridente eléctrico en la mano) ¡Están rodeados! ¡Ríndanse!

Todo parecía perdido.... O no.

Sorprendiendo a todos al sacar fuerzas cuando parecía que no le quedaban más, Teal’c embistió al Lugarteniente de Lucifer y lo arrojo sobre el campo desintegrador de una celda cercana. Una terrible explosión se produjo y el Goa’uld quedo reducido a cenizas.
Aprovechando la confusión de los soldados, Carter activo nuevamente el Artefacto de Mano y con una onda de choque, los disperso a todos como si fueran pinos de bowling.

O’Neill: ¡Bien hecho, Mayor!

Carter se sonrojo. Pero no había tiempo para eso... la bomba Asgard explotaría en segundos.

AERONAVE DEL SG1, EN ESE PRECISO INSTANTE...

Kendrel: (hablando a la Tierra mediante un intercomunicador) Todo parece marchar bien, General. El Coronel ya coloco el explosivo y solo resta que el SG1 salga de allí.
General Hammond: (con voz grave) Esperemos que todo resulte. Aquí abajo, todo esta empezando a empeorar... tuvimos más movimientos de tierra y francamente hablando, temo que toda la base quede enterrada. Me llegan reportes a cada minuto de desastres naturales cada vez más violentos y tengo al Presidente pisándome los talones con la posibilidad de atacar a Lucifer con mísiles nucleares.
Kendrel: ¡Eso seria muy negativo para todos!
General Hammond: Lo se. Pero si la misión fracasa...
Kendrel: Roguemos que no.

...Y EN LA SALA DE MANDO DE LUCIFER...

Inquieto, Lucifer se paseaba de un lado a otro, con los brazos cruzados.
Hacia rato que no tenia noticias de su Lugarteniente, al que había mandado tras los terrestres.

Apophis: ¿Qué ocurre? ¿Acaso ya te has dado cuenta de que eres un completo idiota?
Lucifer: Tus insultos no me importan. De un momento a otro, mis hombres regresaran con la noticia de la muerte de aquellos a los que ustedes no pudieron derrotar. Así terminaran de convencerse de mi superioridad de una buena vez.
Cronos: De lo único que nos vamos a convencer es de lo inepto que eres. ¿Ya te has fijado quienes están en estos momentos alejándose de tu nave?
Lucifer: ¿Qué quieres decir?
Cronos: Fíjate por tu visor.

Curioso, el Goa’uld obedeció. La visión de la nave del SG1 volviéndose instantáneamente visible y huyendo a toda velocidad de la suya lo lleno de pasmo.
Al ocurrir esto, las  risas ahogadas de los otros Lores resonaron por toda la sala, provocando ecos. Antes de cortar definitivamente la comunicación, cada uno le dedico unas ultimas palabras de “despedida” al burlado alienígena...

Apophis: Lamento mucho que hallas fracasado, pero ¿qué se le va a hacer? A veces, en esta vida uno solamente nace para perder siempre.
So’Kar: Es una lastima que hallas sido muy ingenuo, Lucifer.
Cronos: ¡Deberías haberlos destruido cuando tuviste la oportunidad, en Tollan!

El monitor se apago. Los demás Lores comenzaron la lenta retirada de sus naves madre de regreso a los Sistemas Estelares conquistados. Lucifer se quedo solo.

Tenían razón. Había sido demasiado ingenuo.

Dejándose llevar por su soberbia, pensó que aquellos simples terrestres nada podrían contra él y por eso, los había dejado partir. Creyó que solamente con Teal’c, la Liga de los Lores se llenaría de espanto, al ver que había logrado lo que ellos no, al tomar como prisionero al Jaffa renegado que tantas veces los burlara.
Se equivoco.
Ahora, aquellos humanos lo habían burlado en sus propias narices y lo habían puesto en total ridículo ante los demás Goa’uld. Jamás claudicarían ante él, ni por más poderosas que fueran sus armas.
Burlado por unos humanos.

Lucifer: (con los ojos brillando de rabia) ¡¡Si piensan que saldrán con vida, se equivocan!! ¡No solo destruiré su mundo, sino que ellos morirán por mi mano de una buena vez!

Resuelto, se encamino hacia los controles principales de su nave. Tomando el timón, comenzó a perseguir al SG1.

EN LA NAVE DEL SG1...

Gracias a los cielos, las cosas habían salido bien para O’Neill y sus compañeros. Habiendo abordado nuevamente el vehículo espacial, reemprendieron la retirada a toda velocidad desactivando su escudo de invisibilidad. La bomba Asgaard haría el resto y si todo salía como correctamente se había planeado, una vez que la nave Goa’uld dejara de existir, la sonda / arma de Lucifer quedaría inutilizada y sus efectos, revertidos.
Si todo iba bien, claro.

Carter: (mirando por una ventana) ¡Nos esta siguiendo!
Jackson: ¿Qué?
Carter: ¡Lucifer nos esta siguiendo!
Kendrel: (confirmándolo) La Mayor tiene razón. La nave madre nos esta persiguiendo.

La batalla espacial dio inicio. Abriendo fuego con sus cañones de partículas, el Goa’uld intento atinar a la pequeña aeronave del SG1.
Intentando evadir el ataque, Kendrel realizo una maniobra de huida arriesgada pero todo fue inútil. Uno de los rayos dio de lleno en uno de los motores principales.

Kendrel: ¡Tenemos problemas!
O’Neill: ¡Genial! ¡Lo que faltaba!

PLANETA TIERRA, DONDE LAS COSAS EMPEORABAN...

El arma de Lucifer aumento su poder, tal y como el Goa’uld había predicho. Esto provoco una subida en la violencia de la alteración climática y geológica.
Nuevos volcanes emergían, en lugares impensados como Brasil, Argentina, Australia... Violentos huracanes azotaban ciudades grandes e importantes... Lluvia e inundaciones destruían campos de sembrado, condenando a la humanidad a padecer el hambre si la situación no se revertía.
Solo un milagro podría detener el Apocalipsis.

NUEVAMENTE, LA BATALLA ESPACIAL EN LA ORBITA TERRESTRE...

Con la aeronave severamente dañada, el SG1 estaba prácticamente a merced de Lucifer. Al no tener armas a bordo, les era imposible defenderse.

O’Neill: ¡Esto no me gusta! ¿No podemos hacer nada?
Kendrel: Negativo, Coronel. Solo tenemos a nuestra disposición un motor. ¡No podemos aumentar la velocidad con él!
Carter: Entonces esta todo perdido.

Lentamente, la nave madre comenzó a acercarse. Desde la Sala de Mando, Lucifer reía al ver inminente la victoria. Ya tenia fijado en su rango de tiro a la pequeña aeronave y con solo apretar un botón, la reduciría a polvo.
A pesar de lo que los otros Lores creyeran, ganaría. Destruiría a los terrestres y su arma de devastación haría el resto con el planeta. Después, reagruparía a sus fuerzas y las utilizaría en contra de los demás Goa’uld, hasta que estos vieran lo inútil de su negación de no querer aceptarlo como Supremo Señor.

Lucifer: Adiós, SG1. Ya nunca jamás volverán a molestarme...

Antes de que pudiera siquiera terminar de hablar, la bomba Asgard detono, provocando una terrible explosión.
¡En solo unos pocos segundos, la nave madre quedo convertida en una bola de fuego!
Desde su privilegiada posición, el SG1 vio el tremendo final del poderoso Goa’uld y de sus fuerzas...
Jackson: ¡La bomba exploto! ¡Funciono!
O’Neill: Es el fin de Lucifer.
Kendrel: ¡Atentos todos! ¡La onda de choque de la destrucción se acerca a nosotros! ¡Sujétense de cualquier cosa!

Las palabras del Tollan fueron la única advertencia. Por su cercanía con la destruida nave madre, el pequeño vehículo espacial de las fuerzas terrestres se vio empujado hacia el planeta Tierra a una velocidad increíble.
Todos en su interior se sacudían como si estuviesen dentro de una licuadora y aunque parecía que no lo iban a lograr, Kendrel asió el mando y logro frenar el impulso que de otra manera, les hubiera precipitado a una muerte segura.

Kendrel: (suspirando) ¿Están todos bien?
Teal’c: Así parece.
Jackson: ¿La sacamos barata, eh? Si hubiésemos estado más cerca...
O’Neill: Ni lo menciones, Daniel.
General Hammond: (a través del intercomunicador subespacial) ¡Felicitaciones, SG1! ¡Lo han logrado!
O’Neill: ¡Señor! ¡Es un gusto oír su voz! ¿Cómo anda todo por allá abajo?
General Hammond: Tengo el agrado de avisarles que la pesadilla se termino. Tal y como especulábamos, al destruirse la nave madre, la sonda se desactivo y sus efectos sobre nuestro planeta se revirtieron. Aun así, las perdidas han sido severas... tendremos mucho trabajo por aquí, para reconstruir lo que Lucifer arruino.
O’Neill: A pesar de todo, me alegro de que terminara, señor.
General Hammond: Yo también. Cambio y fuera... Los estaremos esperando ni bien pisen el planeta.

El SG1 por fin pudo tomar aire, aliviados. Como Hammond había dicho, la pesadilla se termino.
De la nave de Lucifer, solo escombros flotantes en el espacio quedaban. Ya nunca más volvería a amenazar a ningún mundo habitado y eso era, lo que en el fondo, les alegraba.

Jackson: (a todo el grupo) Yo no se ustedes, pero pienso pedirle al General un par de semanas de vacaciones después de esto.
Carter: Es una magnifica idea. Yo también me adhiero a ella. ¿Coronel?
O’Neill: No tengo objeciones.
Jackson: Podríamos ir a algún planeta que hayamos visitado en el pasado. Lejos de los Goa’uld, claro...

Teal’c sorprendió a todos riéndose a carcajadas.

Carter: Esto si que es una novedad. ¿Teal’c riéndose?
O’Neill: ¿Qué te ocurre?
Teal’c: Nada. Es solo que me alegro de volver a estar con ustedes.

Todo el grupo rió. La pista de aterrizaje ya estaba a su alcance.
La misión se había terminado.



FIN

lunes, 6 de mayo de 2013

Lucifer (Dos)



                                          SEGUNDA PARTE 

BASE CENTRAL DEL SGC, TRES SEMANAS DESPUES...

A
 pesar de que Jackson lo intentaba, no podía concentrarse en la lectura del apasionante libro sobre egiptología que tenia delante suyo. Los acontecimientos ocurridos hacia tres semanas atrás bastaban para distraerlo...
¡Tres semanas! Casi parecía que fue ayer mismo, cuando el SG1 fracaso rotundamente durante la misión en el destruido planeta Tollan.
...Y lo peor de todo, fue que Teal’c había desaparecido.
Lucifer se lo había llevado con rumbo desconocido. Ninguno pudo hacer nada para evitarlo.

Jackson: (para si) Que tontos que fuimos. Prácticamente, se lo entregamos en bandeja de plata.

Después de que Lucifer se retirara, el SG1 regreso como pudo, por el Stargate, a la Tierra, momentos antes de que el General Hammond decidiera mandar a los refuerzos. La sola visión del grupo derrotado, sin Teal’c, causo gran malestar en el experimentado jefe militar, lamentablemente acostumbrado a las victorias por parte de sus chicos.
Y lo que era más negativo para él, es que no supo como tomarían sus superiores todo esto.

Carter: (tocando a la puerta de la habitación de Jackson) ¿Se puede?
Jackson: Adelante.
Carter: (esbozando una leve sonrisa) Hola Daniel. Veo que estas leyendo...
Jackson: Si, estoy intentado distraerme un poco. Como durante estas semanas no paso nada, uno tiene que hacer todo lo humanamente posible para paliar el aburrimiento.
Carter: Si, es cierto.

Nuevamente, el silencio fue el protagonista. Era duro todo lo que ocurría. La destrucción del planeta Tollan, el fracaso de la misión, la perdida de un gran amigo y compañero... Eran muchas cosas juntas.

Jackson: ¿Se sabe algo?
Carter: Negativo. Intentamos contactar con los Tok’ra para ver si ellos podían ayudarnos con alguna información, pero no dio resultados. Incluso, se intento localizar a los Asgard pero fue inútil.
Jackson: (asintiendo) En pocas palabras: todo es inútil.
Carter: Tampoco hay que bajar los brazos, Daniel. Teal’c es capaz y yo se que sabe cuidarse solo.
Jackson: Si, lo se. Pero no puedo alejar de mi cabeza la idea de que fuimos muy ingenuos.
Carter: Deberías calmarte un poco, ahora. Sobreponerte. Mira a Kendrel, por ejemplo. A pesar de que Tollan se convirtió en una ruina, logro afrontarlo y ahora, no deja de ayudar a los suyos en las misiones de rescate que se vienen haciendo desde semanas.
Jackson: Algo de esas misiones oí. ¿Es cierto que todos los soldados de Lucifer abandonaron el planeta después de que nosotros nos fuimos?
Carter: Si, es muy raro, pero así fue. Parece ser que perdió el interés por ese mundo y dio la orden a todos los suyos de abandonarlo. Para los Tollan sobrevivientes, es una bendición. Intentaran reconstruir lo perdido.
Jackson: Ojala lo logren.

El repentino sonido de la alarma principal dio por terminada la charla entre los dos.
Nuevamente, las escenas de operarios y soldados corriendo por los pasillos se repitió. Algo muy malo debía de estar a punto de suceder.

O’Neill: (apareciendo en la puerta de la habitación) ¿Qué hacen ahí ustedes dos? ¡Muévanse! ¿No oyeron la alarma?
Jackson: ¿Qué esta pasando, Coronel? ¿Por qué el apuro?
O’Neill: ¿No se enteraron?
Carter: ¿De qué?
O’Neill: ¡La nave de Lucifer esta en la orbita terrestre!

CENTRO DE VIGILANCIA SATELITAL DEL SGC, MINUTOS DESPUES...

Absortos en su trabajo, los operarios del Centro de Vigilancia Satelital comparaban los datos recién llegados por las computadoras bajo la atenta mirada de un preocupado General Hammond. En varios monitores de TV, se veía una imagen en blanco y negro de una impresionante nave espacial alienígena que, lentamente, flotaba sobre el planeta.

General Hammond: ¿Y bien?
Operario 1: Se ha detenido, señor. Al parecer, se esta sincronizando con nuestra orbita.
General Hammond: ¿Alguna señal de ataque?
Operario 2: Negativo, Sr. Todo pareciera indicar que solamente se limitaran a quedarse quietos.
General Hammond: (al SG1, quienes recién llegaban a la habitación) Hasta ahora, todo pareciera indicar que nada va a pasar, pero no me confió demasiado.
O’Neill: Están tramando algo, eso, seguro.
Jackson: Pero ¿qué?

INTERIOR DE LA NAVE NODRIZA DE LUCIFER, EN ESE MISMO INSTANTE...

Lucifer sonreía. Delante suyo, en un inmenso monitor de pantalla esférica, la imagen del pequeño planeta azul, hogar de los terrestres relucía como una perla virgen.
Pero no era el planeta lo que le importaba al Goa’uld... por lo menos, todavía.

Lucifer: (dirigiéndose a Baal) Trae a Teal’c.

Obedeciendo a su Amo, el Lugarteniente fue a buscar a la mazmorra de la nave al Jaffa. Casi arrastrándolo, lo trajo ante su presencia, todo dolorido y con la piel llena de cicatrices por los golpes, punciones y demás torturas inimaginables que el tirano alienígena había ordenado que sufriera.

Lucifer: Hemos llegado al mundo de tus amigos. La Tierra, creo que le llaman...

Teal’c nada contesto. Solamente, se limito a mirar al Goa’uld con todo el odio que podía sentir en esos momentos. Este valiente y osado acto, le costo recibir un puñetazo en pleno rostro por parte de Baal, atento a todos sus gestos.

Lucifer: (reprendiendo a Baal) ¡Idiota! ¡No lo lastimes más! ¡Si muere, no me servirá de nada!
Teal’c: ¿Para que me quieres con vida? Debiste de haberme matado ya.
Lucifer: ¿Y haber perdido mi pasaporte a la victoria? ¡Jamás!
Teal’c: Todavía no se como puedo yo serte útil a ti...
Lucifer: Ya veras. Todo a su tiempo...- se volvió hacia Baal- ¿Te comunicaste con la Liga de los Lores?
Baal: Si.
Lucifer: ¿Qué han contestado a mis demandas?
Baal: Apophis desconfía y dijo que vendría a verlo con sus propios ojos antes que tomar cualquier decisión; So’Kar respondió de igual forma; de Hathor no tenemos noticias y Cronos dijo que no le interesaba en lo más mínimo lo que hiciéramos.
Lucifer: ¡Ese engreído! ¡Le haré tragar su osadía! ¡Exígele que venga si o si! ¡Nadie me niega y mucho menos un Goa’uld tan inservible como él!
Teal’c: (pensando) Esto se pone cada vez peor. ¿Qué estará planeando?

BASE DEL SGC, DOS HORAS DESPUES...

Sentados en la Sala de Reuniones, el SG1 y el General Hammond repasaban todos los últimos datos obtenidos de la nave estacionada en la orbita terrestre. Era imposible disimular las caras de preocupación de todos los presentes.
Solo una vez estuvieron de igual forma muy cerca del peligro que significaba una guerra Goa’uld a la puerta de casa, cuando Apophis ataco con sus naves.
Sin embargo, este nuevo enemigo era diferente. Demasiado poderoso...

General Hammond: El tiempo pasa y no se han movido.
Carter: Es mala señal.
O’Neill: Lucifer planea algo y creo que nosotros estamos cometiendo otro error al esperar.
Jackson: ¿Qué quiere decir?
O’Neill: Propongo atacar la nave madre Goa’uld, rescatar a Teal’c y acabar con la amenaza de una buen vez, de raíz.
Carter: Con todo el respeto que me merece, Coronel, pero no hace falta recordarle que seria suicida.
General Hammond: Estoy de acuerdo.
O’Neill: ¡No podemos quedarnos sin hacer algo! Es seguro que lo que esos Goa’ulds estén tramando no va a ser para nada agradable. Tenemos que tomar el toro por las astas y reparar el error de la fallida misión de Tollan.
General Hammond: Coronel, es verdad lo que dice, pero no puedo arriesgar la vida de mis hombres en un plan poco seguro. Si ese Lucifer pudo destruir Tollan con una facilidad tremenda, ¿no cree que sabrá como evitar cualquier ataque de nuestra parte?
O’Neill: No me pida que me quede de brazos cruzados, Sr.
General Hammond: No es eso, pero debemos ser cautelosos, no podemos....

La súbita entrada en la sala de un operario del Centro de Vigilancia Satelital interrumpió la conversación. Evidentemente espantado, tenia una nueva información que comunicar al SG1.

Operario: (tragando aire y saliva) P-Perdón por molestar Señor, pero tenemos ultimas noticias sobre la nave Goa’uld detenida.
General Hammond: Adelante.
Operario: Se le han unido cuatro más.

Un sudor frío recorrió las espaldas de todos los presentes. ¡Cuatro naves Goa’uld! Solo significaba una cosa: PROBLEMAS.

O’Neill: (al resto) ¿Todavía creen que no debemos hacer algo?

ORBITA TERRESTRE, CENTRO DE REUNION DE LA NAVE DE LUCIFER Y DE LA DE LOS 4 REPRESENTANTES DE LA LIGA DE LOS LORES, EN ESOS MOMENTOS...

Lucifer: (hablándole a los otros Goa’ulds mediante un monitor) Me alegra que la Liga halla decidido concederme su atención...
So’Kar: Exijo saber que motiva el atrevimiento de tu reaparición y de tu desafío a nosotros.
Apophis: ¡Yo también quiero saber de que se trata esto!- dijo, muy enojado.
Cronos: Lucifer, tu atrevimiento al desafiar a la Liga es un absurdo sin sentido. No hace falta recordarte lo que paso la primera vez que lo hiciste...
Lucifer: Recuerdo bien lo que aconteció aquella vez, pero esto será diferente. Se los aseguro.
Heru’Ur: Habla de una vez, entonces. ¿Por qué hemos sido citados aquí?

Con un gesto de su mano, Lucifer ordeno a Baal que arrastrará al amarrado Teal’c a la vista del monitor donde se arrinconaban las imágenes de los otros Lores. Al ver al Jaffa, sus rostros demostraron emociones y sentimientos diversos, que no tardaron en dar a conocer.

Apophis: ¡Ese traidor! ¿Cómo es posible que lo hallas capturado?
So’Kar: Es increíble.
Cronos: ¡Si es un engaño...!
Lucifer: ¡No es ningún engaño! ¡Teal’c, el Jaffa renegado, es mi prisionero! Supongo que sabrán de todo lo acontecido con mi conquista del planeta Tollan...
Heru’Ur: Lo único que sabemos de eso, es que abandonaste el planeta una vez que lo hiciste tuyo. ¿Por qué?
Lucifer: Tollan no significa nada para mí. Solo apenas un “campo de practica” para afinar mis armas. Sin embargo, quiso el Azar que en él, me reencontrara con el individuo que tan asquerosamente me humillo al dañar a mi anterior cuerpo huésped.
So’Kar: Todo eso lo sabemos. ¿Qué es lo que realmente quieres, Lucifer?
Lucifer: Que la Liga de los Lores se rinda ante mí y que me reconozca como su Supremo Señor.

Lo siguiente ni el mismo Lucifer se lo esperaba. ¡Tanto Apophis, como Cronos y Heru’Ur, se echaron a reír! Solo So’Kar se mantuvo serio y silencioso...

Lucifer: (fuera de si) ¡¿Cómo se atreven a reírse de mí?! ¡Esta es una humillación que no voy a tolerar!
Teal’c: (complacido) Los Lores no te respetan, Lucifer. Eres un payaso para ellos, puesto que no te temen.

Masticando rabia, el Goa’uld extendió su mano y activo el ya conocido Artefacto. Una onda de energía envolvió al antiguo favorito de Apophis y lo hizo retorcer de dolor.

Lucifer: (dejando de torturar a Teal’c) ¡A ver si cierras tu blasfema boca, maldito!
Apophis: Si ni siquiera ese renegado te respeta, ¿te atreves a exigir que nosotros si? ¡Iluso!
Lucifer: ¡Les demostrare que su negación hacia mí es un absurdo!
So’Kar: ¿Cómo?
Lucifer: Ahora verán...

BASE DEL SGC, EN LA TIERRA...

Operario 1: ¡La nave Goa’uld se esta moviendo!

El grito de alerta del operario del Centro de Vigilancia hizo que el SG1 y Hammond corrieran a reunirse delante de las computadoras, poniéndose en guardia. De ahora en más, cualquier cosa podría ocurrir.

Operario 2: (a Hammond) ¡Señor, la nave arrojo alguna especie de sonda hacia el planeta!
General Hammond: ¿Una sonda?
Operario 3: (gritando) ¡Tenemos una imagen del satélite! Creo que será mejor que mire esto, General.

Enfocando con la cámara de un satélite a su disposición, el SG1 pudo ver como la misteriosa sonda de forma cilíndrica enviada desde la nave Goa’uld, flotaba lentamente, hasta tomar posición en la parte más alta de la atmósfera.
Una vez bien ubicada, no tardo en activarse, vomitando una poderosa ráfaga de energía cuyos efectos sobre nuestro mundo no se hicieron esperar, provocando terribles fenómenos de alteración climática y electromagnética.

Operario 1: ¡Tengo reportes satelitales de diferentas partes del globo, Señor! ¡Parece ser que una serie de maremotos, movimientos de tierra y ciclones se están desatando en masa por diferentes partes del mundo!

O’Neill: Ya esta. Han comenzado a atacar. ¡Tenemos que hacer algo antes de que sea tarde!

El General lo considero. Tal y como estaban las cosas, nada más podía hacer.

General Hammond: De acuerdo.
O’Neill: ¡Bien! ¡Entonces, señores, dejemos de perder el tiempo! ¡Vamos a organizar el asalto!
Carter: (a Jackson) Espero que todo esto no termine en fracaso.

NAVE DE LUCIFER, DESPUES DE INICIADO EL ATAQUE...

La Liga de los Lores contemplaba impávida los resultados de la devastadora arma que Lucifer poseía. Delante de sus ojos, desfilaban imágenes de ciudades devastadas por terremotos y ciclones que destruían a diestra y siniestra todo lo que se hallaba a su paso. Complacido, el terrible Goa’uld se volvió a dirigir a sus interlocutores...

Lucifer: ¿Y bien? ¿Qué tienen que decir de mi arma de destrucción masiva?
Apophis: ¡Que no me sorprende!
Cronos: ¡Cualquiera de nosotros puede alterar el clima de un simple planeta como ese y torcerlo a voluntad! ¡Esa no es una demostración de poder suficiente como para que nos rindamos ante ti!
Lucifer: ¡¡Necios!! ¡Mi arma hace mucho más que alterar el clima y las condiciones naturales de la Tierra! ¡En solo unas pocas horas, todo lo que han visto será peor, y en unos segundos más, la corteza planetaria misma se desquebrajara y estallara, convirtiendo a este rincón del Universo en un montón de polvo estelar!
Heru’Ur: Aun así, no nos rendiremos ante ti. No insistas más.
Lucifer: ¡Se rendirán ante mi al comprender que si quiero, a ustedes puedo barrerlos de igual manera que haré con la Tierra!

Las cosas empeoraban. La Tierra estaba a punto de ser destruida y los dioses peleaban, mientras tanto, por el destino del mando universal.

¿Podrá el SG1 detener el Apocalipsis pronto a desatarse?


CONTINUARA...