TERCERA PARTE
a situación se había ido de control para todos. La sonda
enviada por Lucifer dejo sentir sus efectos sobre el planeta al poco de ser
activada. Las ciudades eran destruidas por los maremotos desatados... Volcanes
hasta el día de hoy inactivos despertaron, arrasando bosques y poblados
enteros... Miedo y desesperación, pánico, era lo que invadía a todos los
habitantes de la Tierra.
Era en ese marco de emergencia,
que el SG1 debía de viajar al espacio y detener a los Goa’uld, en una batalla
que podría ser la ultima.
O’Neill: (mientras el SG1
caminaba hasta una pista de aterrizaje) Bien, este será el plan: abordamos la
nave de Lucifer, rescatamos a Teal’c, destruimos el lugar y acabamos con esta
historia.
Jackson: Se olvida
mencionar, Coronel, lo difícil que será todo eso.
O’Neill: Será difícil, no
imposible.
Finalmente, el SG1 llego ante el
vehículo que les llevaría hasta el espacio exterior: una aeronave Goa’uld. En
una de sus anteriores misiones, el equipo había logrado capturarla y sacársela
a la Liga de los Lores. Ahora, remodificaciones meditante, serviría para el
noble propósito de llevar a las fuerzas terrestres a una pelea sin igual.
Kendrel: (saliendo por la
compuerta de la nave) ¿Listos para el viaje?
Carter: ¿Kendrel? ¿Qué
haces aquí?
Kendrel: Iré con ustedes
en la misión. El General Hammond me autorizó, además, le ha sido incorporada
tecnología Tollan a este vehículo y soy el único que puede ayudarlos a
manejarla.
O’Neill: Perdón por
insistir en lo mismo, ¿pero no era que los Tollan no compartían sus
conocimientos con nadie?
Kendrel: Eso cambio cuando
nosotros también fuimos victimas de los Goa’uld.
Con el equipo conformado, el SG1
dejo de perder el tiempo y abordo la aeronave. No tardaron en elevarse y
prontamente partir a su destino.
ORBITA TERRESTRE, SEGUNDOS
DESPUES...
A través de los vidrios
reforzados de la cabina del vehículo espacial, la Tierra podía verse con toda
su majestuosidad. Desde aquella altura, parecía que nada malo le sucedía, sin
embargo en aquellos momentos, allá abajo, el clima y la naturaleza enloquecidos
estaban siendo los responsables de miles de muertes.
Kendrel: (al mando de los
controles) Atención todos. Estamos llegando a destino... Activare el sistema de
ocultamiento.
Presionando un botón, un escudo
de invisibilidad envolvió a la nave. Este escudo evitaría que fueran detectados
una vez que se acercaran demasiado a los Goa’uld.
Con las mejoras Tollan de esta
tecnología, ni siquiera los radares que Lucifer poseía podía rastrearlos. Era
como si no existieran, ante los ojos del enemigo.
Aprovechando todo esto, el
Coronel hizo un repaso de su plan y de los armamentos que el SG1 utilizaría en
la nueva misión de rescate...
O’Neill: Como vamos a,
literalmente, meternos “dentro de la boca del lobo”, tenemos que estar bien
preparados para enfrentarlo. ¿Cada uno tiene su arma lista?
Carter: Traje conmigo el Aparato
de Mano que los Tok’ra nos dieron- dijo, exhibiéndolo- Será muy útil y ya se
como manejarlo.
Jackson: Por mi parte,
conseguí una replica de la Lanza de Teal’c.
O’Neill: Bien. Si a eso le
sumamos algunas granadas Tok’ra y los dispositivos de invisibilidad Asgaard que
cada uno llevara ni bien pisemos el interior de la nave madre, creo que no nos
falta nada.
Kendrel: Yo también tengo
un aporte de la tecnología Tollan- intervino, mostrándoles unos aparatos
pequeños y rectangulares- Escudos protectores portátiles... Servirán para que
los rayos de sus Lanzas no puedan herirlos.
O’Neill: Bien. Empecemos.
Pilotando muy lentamente el
vehículo espacial, Kendrel lo acoplo sigilosamente con la nave madre Goa’uld.
Hasta ahora, todo iba bien.
O’Neill: Kendrel, mejor te
quedas aquí, al mando de la nave. Cuando todo esto termine, vamos a tener que
salir de aquí lo más rápido que se pueda.
Antes de penetrar por una escotilla en la nave Goa’uld,
O’Neill tomo una valija de metal. Al verla, Jackson sintió curiosidad por saber
que contendría en su interior.
Jackson: ¿Qué lleva ahí
dentro, Coronel?
O’Neill: (sonriendo) Un
regalito para Lucifer.
SALA DE MANDO DE LA NAVE GOA’ULD, DONDE SE ENCUENTRA
LUCIFER...
Lucifer: Solo es cuestión
de tiempo para que este pequeño planeta quede reducido a cenizas, una vez que
mi arma de devastación aplique su máximo poder.
So’Kar: ¿Y luego? ¿Qué
ocurriría si no deseamos obedecerte?
Lucifer: Sencillamente, la
aplicare sobre todos los mundos y lugares conquistados por sus fuerzas. No dejare
en pie a ninguno de sus imperios hasta que no claudiquen a mi favor.
Cronos: ¿Serias capaz de
hacer eso?
Lucifer no contesto. La Liga de los Lores también guardo
silencio. Meditaban, decidían...
Fue Heru’Ur el que rompió la tranquilidad, iniciando un inesperado
ataque desde su nave a la de Lucifer. Previniendo semejante acción, el terrible
Ser elevo un escudo de fuerza alrededor de la misma, salvándola.
Tal acción impensadamente hostil
mereció una replica igual. Enfocando sus propias armas (cañones de partículas)
Lucifer hizo estallar en cientos de pedazos a Heru’Ur y a los suyos.
Lucifer: (a los Lores que
quedaban) ¿Alguno más quiere unirse a la lista de decesos con Heru’Ur?
Mientras todo eso ocurría, el SG1
se infiltraba por los pasillos de la nave totalmente invisibles a los ojos de
los guardias, gracias a los dispositivos Asgaard.
Todo iba bien. Lo primero que
hicieron, fue localizar el Centro de Poder principal, cuyas energías
almacenadas, la alimentaban. Una vez localizado, muy sigilosamente, el Coronel
saco de su valija de metal un nuevo aparato, de forma esferoidal, en el cual
pareció programar algo antes de dejarlo allí.
Jackson: ¿Qué es eso?
O’Neill: Una bomba Asgard.
Una vez que detona, es cien mil veces más poderosa que las bombas que cayeron
sobre Hiroshima y Nagasaki.
Carter: ¿Cuánto tenemos
hasta que explote?
O’Neill: Algunos minutos.
Así que hay que localizar a Teal’c como sea...
El SG1 iba a proseguir con su
marcha, cuando por accidente, Carter tropezó y cayo al suelo. Al ocurrir esto,
su dispositivo de invisibilidad se daño y de más esta decir que los guardias
cercanos que la vieron dieron el grito de alarma.
O’Neill: ¡Maldición!
¡Bueno, se acabo el sigilo!- dijo, desactivando su dispositivo y abriendo fuego
con una ametralladora.
La batalla dio inicio. Jackson también se hizo
visible y activo la Lanza que llevaba entre sus manos, abatiendo a varios
soldados. Con la ayuda del Aparato de Mano Goa’uld, Carter pudo abrir el paso
del SG1 barriendo a todo el que se le cruzaba por delante.
La alerta general pronto llego a
todos los rincones de la nave. Incluso, al mismo Lucifer.
Lucifer: ¿¿¡¡Como es
posible que el SG1 este aquí!!??- vocifero.
Baal: N-No lo sabemos,
Señor. De alguna manera, violaron nuestras defensas.
Lucifer: ¡Ya mismo los
quiero muertos! ¡Estoy demasiado cerca de la victoria como para que esos
humanos insolentes lo arruinen todo!
Apophis: No sabes como lo
lamento por ti, Lucifer. El SG1, un grupo de simples humanos, te van a
derrotar- se burlo.
Cronos: ¿Y así esperas que
nosotros te erijamos nuestro jefe Supremo?
Lucifer: ¡Cierren la boca!
¡Les demostrare mi superioridad! ¡Yo lograre lo que ustedes no pudieron hacer!
¡¡Destruiré al SG1!!
...Y EN LA TIERRA, EN LA BASE DEL
SGC...
General Hammond: (hablando
con el Presidente de los Estados Unidos por teléfono) Si, señor Presidente...
se que la situación esta fuera de control, pero mis chicos están ahí arriba,
listos para terminar con esto... No, señor... ¡Necesito más tiempo! ¡Considere
lo negativo de un ataque con mísiles nucleares! Si... le informare del progreso
de la misión... saludos a su esposa.
Cortando la comunicación, el
General suspiro profundamente. Fue en ese preciso instante, cuando un feroz
movimiento de tierra sacudió a toda la base. Era mala señal.
Desde que el SG1 había partido,
habían ocurrido dos pequeños terremotos. Las noticias eran como para
preocuparse... El resto del planeta cada vez la estaba pasando mal.
Nieve en África; ciclones
destrozando Europa; volcanes en erupción en las islas del pacifico; en resumen,
todo mal.
Si O’Neill y los demás no se
apuraban, la Tierra podría desaparecer. Pero antes, el Presidente
estadounidense planeaba atacar a los Goa’uld con bombas atómicas.
Todo era cuestión de tiempo.
DE VUELTA A LA BATALLA EN LA NAVE
MADRE GOAUL...
Los Escudos de protección Tollan
eran una maravilla. Cada vez que un guardia luciferino atinaba a herir a un
miembro de las fuerzas terrestres, el rayo de energía de su arma chocaba con el
invisible campo de fuerza, dejando sin rasguños a su portador.
O’Neill: (Gritando) ¡No
tenemos tiempo para seguir luchando! ¡Hallemos a Teal’c y acabemos con esto!
Con dos granadas Tok’ra, el
Coronel derrumbo un par de columnas de metal, cerrando el paso de los soldados
de Lucifer que los perseguían. Una vez despejado el terreno, mediante un
transmisor subespacial, se comunico con Kendrel quien todavía permanecía
esperando al mando de la aeronave.
O’Neill: Necesitamos tu
ayuda. Tienes que hacer un rastreo de la nave madre y decirnos donde se halla
Teal’c.
Kendrel: Afirmativo.
Empiezo el rastreo...- tecleando un par de ordenes en un computador, el Tollan
localizo inmediatamente el Jaffa y así se lo hizo saber a sus compañeros-
Teal’c se encuentra en la mazmorra de Lucifer. Esta a dos secciones debajo de
donde están ustedes.
Con las indicaciones dadas, los
terrestres se abrieron paso hasta la sección de prisioneros mediante un ducto
de ventilación. Una vez dentro de la mazmorra, localizaron la celda donde
estaba alojado.
Jackson: ¡Aquí esta!
El Jaffa se hallaba encerrado en
una habitación protegida por un campo luminoso. Cualquiera que tocase dicho
campo, perdería toda la integridad de sus átomos.
Teal’c: Me alegro de
verlos.
O’Neill: Y nosotros a ti-
volviendo a hablar por el transmisor subespacial- Kendrel, necesitamos ayuda
otra vez. Teal’c esta dentro de una celda protegida por una especie de campo
desintegrador. ¿Puedes hacer algo desde ahí para desconectarlo y que quede
libre?
Kendrel: Puedo intentar
interrumpir el flujo de partículas que lo alimentan, pero no se si resultara.
O’Neill: Hazlo.
El campo luminoso perdió fuerza
por un instante. Aprovechando esto, Teal’c fue sacado fuera de la celda y
asistido por sus amigos del SG1.
Lejos de poder festejar este
triunfo, hubo un momento de sorpresa mayúsculo cuando el pérfido Baal apareció,
acompañado de un sequito de guardias, rodeándolos e imposibilitándoles el
escape.
Baal: (con su tridente
eléctrico en la mano) ¡Están rodeados! ¡Ríndanse!
Todo parecía perdido.... O no.
Sorprendiendo a todos al sacar
fuerzas cuando parecía que no le quedaban más, Teal’c embistió al Lugarteniente
de Lucifer y lo arrojo sobre el campo desintegrador de una celda cercana. Una
terrible explosión se produjo y el Goa’uld quedo reducido a cenizas.
Aprovechando la confusión de los
soldados, Carter activo nuevamente el Artefacto de Mano y con una onda de
choque, los disperso a todos como si fueran pinos de bowling.
O’Neill: ¡Bien hecho,
Mayor!
Carter se sonrojo. Pero no había
tiempo para eso... la bomba Asgard explotaría en segundos.
AERONAVE DEL SG1, EN ESE PRECISO
INSTANTE...
Kendrel: (hablando a la
Tierra mediante un intercomunicador) Todo parece marchar bien, General. El
Coronel ya coloco el explosivo y solo resta que el SG1 salga de allí.
General Hammond: (con voz
grave) Esperemos que todo resulte. Aquí abajo, todo esta empezando a
empeorar... tuvimos más movimientos de tierra y francamente hablando, temo que
toda la base quede enterrada. Me llegan reportes a cada minuto de desastres
naturales cada vez más violentos y tengo al Presidente pisándome los talones
con la posibilidad de atacar a Lucifer con mísiles nucleares.
Kendrel: ¡Eso seria muy
negativo para todos!
General Hammond: Lo se.
Pero si la misión fracasa...
Kendrel: Roguemos que no.
...Y EN LA SALA DE MANDO DE
LUCIFER...
Inquieto, Lucifer se paseaba de
un lado a otro, con los brazos cruzados.
Hacia rato que no tenia noticias
de su Lugarteniente, al que había mandado tras los terrestres.
Apophis: ¿Qué ocurre?
¿Acaso ya te has dado cuenta de que eres un completo idiota?
Lucifer: Tus insultos no
me importan. De un momento a otro, mis hombres regresaran con la noticia de la
muerte de aquellos a los que ustedes no pudieron derrotar. Así
terminaran de convencerse de mi superioridad de una buena vez.
Cronos: De lo único
que nos vamos a convencer es de lo inepto que eres. ¿Ya te has fijado quienes
están en estos momentos alejándose de tu nave?
Lucifer: ¿Qué quieres
decir?
Cronos: Fíjate por tu
visor.
Curioso, el Goa’uld obedeció. La
visión de la nave del SG1 volviéndose instantáneamente visible y huyendo a toda
velocidad de la suya lo lleno de pasmo.
Al ocurrir esto, las risas ahogadas de los otros Lores resonaron
por toda la sala, provocando ecos. Antes de cortar definitivamente la
comunicación, cada uno le dedico unas ultimas palabras de “despedida” al
burlado alienígena...
Apophis: Lamento mucho que
hallas fracasado, pero ¿qué se le va a hacer? A veces, en esta vida uno
solamente nace para perder siempre.
So’Kar: Es una lastima que
hallas sido muy ingenuo, Lucifer.
Cronos: ¡Deberías haberlos
destruido cuando tuviste la oportunidad, en Tollan!
El monitor se apago. Los demás
Lores comenzaron la lenta retirada de sus naves madre de regreso a los Sistemas
Estelares conquistados. Lucifer se quedo solo.
Tenían razón. Había sido demasiado
ingenuo.
Dejándose llevar por su soberbia,
pensó que aquellos simples terrestres nada podrían contra él y por eso, los
había dejado partir. Creyó que solamente con Teal’c, la Liga de los Lores se
llenaría de espanto, al ver que había logrado lo que ellos no, al tomar como
prisionero al Jaffa renegado que tantas veces los burlara.
Se equivoco.
Ahora, aquellos humanos lo habían
burlado en sus propias narices y lo habían puesto en total ridículo ante los
demás Goa’uld. Jamás claudicarían ante él, ni por más poderosas que fueran sus
armas.
Burlado por unos humanos.
Lucifer: (con los ojos
brillando de rabia) ¡¡Si piensan que saldrán con vida, se equivocan!! ¡No solo
destruiré su mundo, sino que ellos morirán por mi mano de una buena vez!
Resuelto, se encamino hacia los
controles principales de su nave. Tomando el timón, comenzó a perseguir al SG1.
EN LA NAVE DEL SG1...
Gracias a los cielos, las cosas
habían salido bien para O’Neill y sus compañeros. Habiendo abordado nuevamente
el vehículo espacial, reemprendieron la retirada a toda velocidad desactivando
su escudo de invisibilidad. La bomba Asgaard haría el resto y si todo salía
como correctamente se había planeado, una vez que la nave Goa’uld dejara de
existir, la sonda / arma de Lucifer quedaría inutilizada y sus efectos,
revertidos.
Si todo iba bien, claro.
Carter: (mirando por una
ventana) ¡Nos esta siguiendo!
Jackson: ¿Qué?
Carter: ¡Lucifer nos esta
siguiendo!
Kendrel: (confirmándolo)
La Mayor tiene razón. La nave madre nos esta persiguiendo.
La batalla espacial dio inicio.
Abriendo fuego con sus cañones de partículas, el Goa’uld intento atinar a la
pequeña aeronave del SG1.
Intentando evadir el ataque,
Kendrel realizo una maniobra de huida arriesgada pero todo fue inútil. Uno de
los rayos dio de lleno en uno de los motores principales.
Kendrel: ¡Tenemos
problemas!
O’Neill: ¡Genial! ¡Lo que
faltaba!
PLANETA TIERRA, DONDE LAS COSAS
EMPEORABAN...
El arma de Lucifer aumento su poder, tal y como el Goa’uld
había predicho. Esto provoco una subida en la violencia de la alteración
climática y geológica.
Nuevos volcanes emergían, en
lugares impensados como Brasil, Argentina, Australia... Violentos huracanes
azotaban ciudades grandes e importantes... Lluvia e inundaciones destruían
campos de sembrado, condenando a la humanidad a padecer el hambre si la
situación no se revertía.
Solo un milagro podría detener el
Apocalipsis.
NUEVAMENTE, LA BATALLA ESPACIAL
EN LA ORBITA TERRESTRE...
Con la aeronave severamente
dañada, el SG1 estaba prácticamente a merced de Lucifer. Al no tener armas a
bordo, les era imposible defenderse.
O’Neill: ¡Esto no me
gusta! ¿No podemos hacer nada?
Kendrel: Negativo,
Coronel. Solo tenemos a nuestra disposición un motor. ¡No podemos aumentar la
velocidad con él!
Carter: Entonces esta todo
perdido.
Lentamente, la nave madre comenzó
a acercarse. Desde la Sala de Mando, Lucifer reía al ver inminente la victoria.
Ya tenia fijado en su rango de tiro a la pequeña aeronave y con solo apretar un
botón, la reduciría a polvo.
A pesar de lo que los otros Lores
creyeran, ganaría. Destruiría a los terrestres y su arma de devastación haría
el resto con el planeta. Después, reagruparía a sus fuerzas y las utilizaría en
contra de los demás Goa’uld, hasta que estos vieran lo inútil de su negación de
no querer aceptarlo como Supremo Señor.
Lucifer: Adiós, SG1. Ya nunca jamás volverán a
molestarme...
Antes de que pudiera siquiera
terminar de hablar, la bomba Asgard detono, provocando una terrible explosión.
¡En solo unos pocos segundos, la
nave madre quedo convertida en una bola de fuego!
Desde su privilegiada posición,
el SG1 vio el tremendo final del poderoso Goa’uld y de sus fuerzas...
Jackson: ¡La bomba
exploto! ¡Funciono!
O’Neill: Es el fin de
Lucifer.
Kendrel: ¡Atentos todos!
¡La onda de choque de la destrucción se acerca a nosotros! ¡Sujétense de
cualquier cosa!
Las palabras del Tollan fueron la
única advertencia. Por su cercanía con la destruida nave madre, el pequeño
vehículo espacial de las fuerzas terrestres se vio empujado hacia el planeta
Tierra a una velocidad increíble.
Todos en su interior se sacudían
como si estuviesen dentro de una licuadora y aunque parecía que no lo iban a
lograr, Kendrel asió el mando y logro frenar el impulso que de otra manera, les
hubiera precipitado a una muerte segura.
Kendrel: (suspirando)
¿Están todos bien?
Teal’c: Así parece.
Jackson: ¿La sacamos
barata, eh? Si hubiésemos estado más cerca...
O’Neill: Ni lo menciones,
Daniel.
General Hammond: (a través
del intercomunicador subespacial) ¡Felicitaciones, SG1! ¡Lo han logrado!
O’Neill: ¡Señor! ¡Es un
gusto oír su voz! ¿Cómo anda todo por allá abajo?
General Hammond: Tengo el
agrado de avisarles que la pesadilla se termino. Tal y como especulábamos, al
destruirse la nave madre, la sonda se desactivo y sus efectos sobre nuestro
planeta se revirtieron. Aun así, las perdidas han sido severas... tendremos
mucho trabajo por aquí, para reconstruir lo que Lucifer arruino.
O’Neill: A pesar de todo,
me alegro de que terminara, señor.
General Hammond: Yo
también. Cambio y fuera... Los estaremos esperando ni bien pisen el planeta.
El SG1 por fin pudo tomar aire,
aliviados. Como Hammond había dicho, la pesadilla se termino.
De la nave de Lucifer, solo
escombros flotantes en el espacio quedaban. Ya nunca más volvería a amenazar a
ningún mundo habitado y eso era, lo que en el fondo, les alegraba.
Jackson: (a todo el grupo)
Yo no se ustedes, pero pienso pedirle al General un par de semanas de
vacaciones después de esto.
Carter: Es una magnifica
idea. Yo también me adhiero a ella. ¿Coronel?
O’Neill: No tengo objeciones.
Jackson: Podríamos ir a
algún planeta que hayamos visitado en el pasado. Lejos de los Goa’uld, claro...
Teal’c sorprendió a todos
riéndose a carcajadas.
Carter: Esto si que es una
novedad. ¿Teal’c riéndose?
O’Neill: ¿Qué te ocurre?
Teal’c: Nada. Es solo que
me alegro de volver a estar con ustedes.
Todo el grupo rió. La pista de
aterrizaje ya estaba a su alcance.
La misión se había terminado.
FIN