viernes, 24 de octubre de 2014

Smallville: Haunted & Effigy



He acabado de leer el tercer arco argumental de Smallville Temporada 11 (titulado “Haunted”) y el primer especial (titulado “Effigy”). He aquí mis opiniones al respecto sobre ambos comics:
HAUNTED:
Impulso aparece en escena (o debería decir, “reaparece”, ya que el personaje salió en la serie de TV hará hace algunos años atrás) buscando la ayuda de Clark. ¿El motivo? Cada vez que Bart Allen corre, algo –una especie de ser de sombras– le persigue. Indagando, el Hombre de Acero y su amigo súper-veloz descubren que la criatura oscura ya ha perseguida a más de un velocista en otra ocasión y deberán ir tras Jay Garrick, el primer Flash, para investigar qué se esconde tras la identidad del monstruo.
¿Qué puedo decir de este tercer arco argumental, después de esta breve sinopsis? Que ha resultado regular. Más que nada, por el estilo de dibujo. Sigue sin mejorar. Una pena. Por otro lado, Bart Allen me parece el Flash más impopular de todos (ojo: esto es una apreciación personal). Tal vez se deba al hecho de que mi Flash fue Wally West (hay gente que me dirá que su Flash fue Barry Allen). Al menos, cuando yo leía comics de Flash, el encargado de llevar el manto del velocista escarlata era Wally. Tal vez esa es la razón por la que cada vez que escribo algún Fanfic de Superman y Flash hace su aparición, debajo de la máscara es Wally el elegido. Qué sé yo… cosas de gusto.
A parte de la historia central, hay varias sub-tramas desarrollándose aquí: Chloe y Oliver tratando de desentrañar los secretos de la Chloe venida de una Tierra Alternativa (a la que el Monitor mató en el primer arco argumental de la serie) y el “regreso” de la hermana de Lex –Tess– de una forma sorprendente y bastante rebuscada, por cierto…
“Pasable” sigue siendo la palabra clave para esta parte de la serie. A ver cómo sigue.
EFFIGY:
Este es el primer especial que transcurre paralelo a la colección normal de Smallville. Los protagonistas son El Detective Marciano y Batman. Ambos deberán unirse para darle caza a un extraño alienígena cuyo pasado está relacionado con el de John Jones (el nombre terrestre elegido por J’onn para esconder su verdadera identidad). Los dibujos son muy buenos y muy claros y la historia si bien no es la gran cosa, es muy buena. Se puede echar un breve vistazo al pasado de Marte en ella y la guerra que llevo a sus habitantes a la extinción, así como el momento en que Jor-El contacta con J’onn y le ofrece una nueva vida como su ayudante en Krypton y a la vez ejecutor de la justicia.
EN SINTESIS:
Dos historias bastante potables. Mi entusiasmo primerizo por seguir la serie todavía no ha mermado. Ya mismo voy a empezar con el cuarto arco argumental, que parece que trae de regreso a Kara (Supergirl) y unas cuantas sorpresas más.
Saludos a todos.  

jueves, 23 de octubre de 2014

Smallville: Detective


Un poco flojo resultó ser (a mi leal entender) el segundo arco argumental de la Temporada 11 en comics de Smallville. Flojo no en cuanto a la calidad de la historia, sino en el dibujo.
“Detective” es como fue bautizado el siguiente arco argumental de Smallville Season 11. En él, se da el esperadísimo encuentro entre Batman y Superman, un encuentro que llega bastante tarde y que por problemas (creo) que de derechos autorales no pudo producirse en la pantalla chica antes –por eso, en vez de Bruce Wayne tuvieron que recurrir a Oliver Queen, mejor conocido por todos como “Green Arrow”–.
Buscando pistas del asesino de sus padres, Batman arriba a Metrópolis y acaba formando dúo con Superman después de un breve enfrentamiento (intercambio de puños mediante). En el medio, ambos héroes deberán desbaratar un complot que involucra a Intergang, el Bromista y el Señor Frio. El punto flojo de este arco argumental –ya lo he dicho– es el dibujo. Para esta ocasión, hubo más de un dibujante trabajando y el resultado final acabó siendo desparejo. La frescura del trabajo artístico de la primera parte (a cargo de Pere Pérez) se perdió y si el estilo no vuelve a ser el mismo en las próximas entregas, difícil que esto remonte…
En cuanto a la historia en sí misma, es interesante… aunque no da para tirar petardos: el Batman de “Smallville” tiene una versión llamativa y peculiar de su traje de Hombre-Murciélago y una sorpresa mayúscula: Robin es mujer. De hecho, ella es Bárbara Gordon y ni siquiera se hace llamar Robin ni Bati-chica. Ella es “Nightwing” (Ala Nocturna). Interesante reinterpretación de tan importante personaje en la vida del Caballero de la Noche…
El argumento presenta, sin embargo (y pese a todo) algunos huecos insalvables: la no aparición en escena de Alfred, el fiel mayordomo de Batman -¿se imaginan una historia de Batman sin Alfred? Yo no- y la pésima elección de los villanos. Si bien el Bromista aparece en formato “psico-killer” descarado, Mr. Frio (o el “Capitán Frio”, como erróneamente se lo bautizó en Latinoamérica, confundiéndolo garrafalmente con uno de los enemigos de Flash de iguales características heladas) no da con la pinta necesaria para estar a la altura de Batman. ¡Qué lindo hubiera sido haber visto una versión del Joker, en su lugar! Lamentablemente, no sucede.
En síntesis: “Pasable” es la palabra apropiada. Ahora voy a empezar con el tercer arco argumental, titulado “Haunted”. Por lo que sé, el superhéroe invitado será Impulso (una especie de versión juvenil de Flash, la cual nunca acabó de cuajar del todo en el Universo DC). A ver qué tal resulta…
Saludos.

Universo DC: La Caida de los Dioses (Seis)


6
El Final del Espectro  

El escenario era el ideal para una confrontación final. Alrededor de ambos, géiseres de lava explotaban, derramando fuego liquido. El suelo se veía sacudido de tanto en tanto por terremotos. Lentamente, el planeta Apokolips se desgarraba cada vez más y el momento de su destrucción final estaba próximo.
-Esto es entre tú y yo – repitió Corrigan, parado ante el Black Spectre – Siempre ha sido así…
-Te equivocas. Yo ya no tengo nada que ver contigo. Hemos terminado.
El Black Spectre comenzó a marcharse. Corrigan lo detuvo aferrándolo del brazo.
-¡Espera! No he acabado aun contigo…
-Suéltame.
-¿Por qué? ¿Qué me vas a hacer si no lo hago? ¿Matarme? Tarde. Yo ya estoy muerto.
-Mis poderes en la actualidad me permiten juzgar a vivos y a muertos – Black Spectre lo miró con frialdad.
-Claro… y como ahora Dios se fue y ya no quedan dioses en este universo, tú te volviste autosuficiente – terció el ex detective - ¿Ahora eres tu propio dios, Espectro?
-¿Cómo te atreves…?
-A ti te gusta citar la Biblia. He visto que lo haces a menudo.
-¡Por supuesto! ¡Es la Palabra de Dios! ¡Del único y verdadero Dios!
-Entonces, ¿Qué crees que Él diría de la masacre que has ocasionado? ¿Crees que lo aprobaría?
-¿Qué es esto? ¿A qué estás jugando, Corrigan?
-Simplemente responde a mis preguntas…
-¡Pues claro que lo haría! El universo estaba sumergido en el caos. ¡Falsos dioses pululaban a sus anchas! Mi misión era clara: imponer el orden en el caos.
-Esa no es la misión que Dios te encomendó. Dios te hizo para castigar a los malvados, para vengar a los injustamente asesinados.
-Es lo que he hecho. ¡He castigado a los malvados!
-¿Ah, sí? ¿La gente de Nuevo Génesis era mala? ¿Se merecían morir?
-¡Eran herejes! ¡Falsos dioses!
-¿Sabías que había niños entre los que mataste? – Corrigan soltó la bomba. El Black Spectre se quedó congelado - ¡Si, niños! ¡Niños inocentes! ¡Familias que no han hecho ningún mal! No todos en Nuevo Génesis se proclamaban “dioses” como dices. Había ciudadanos ordinarios. Gente sencilla. ¡Y tú los mataste! ¡Los mataste!
Se produjo el silencio, sólo roto por los ruidos del planeta que se destrozaba a su alrededor. Ríos de lava fluían cerca de ambos. Apokolips se incendiaba ahora más aprisa.
-Eran pecadores – acabó diciendo el Black Spectre – Igual que en Sodoma y en Gomorra. Allí también había niños. Estaban corrompidos, lo mismo que sus padres. Ninguno era inocente.
Corrigan retrocedió. Lo observó de forma severa.
-Dios mío… Hasta ahora, no sabía cuán grave era todo, cuán malévolo eres en realidad. Ya no hay justicia en ti. Solo muerte y locura.
-Yo no soy “malévolo”, Jim Corrigan – los ojos del Black Spectre brillaron – Yo solo hago Su Voluntad. ¡Soy Su Ira!
-…Y ahora, aparentemente, también eres la Muerte. ¿Qué piensa el Sargento Walker de todo esto?
-Es irrelevante. Él sólo es el anfitrión, nada más. Su cuerpo y sus poderes son uno conmigo.
-¿Ah, sí? ¿Y por qué no se lo preguntamos? – Corrigan alzó la voz - ¡Sargento Walker! ¡William Walker! ¡Le estoy hablando a usted! ¡Sé que puede oírme! ¡Esta locura debe terminar!
-Es inútil, Jim Corrigan. Él no…
-¡Walker, usted fue un hombre como yo! ¡Necesito que se libere del Espectro! ¡Luche con él! ¡Sáqueselo de encima! Déjemelo a mí.
-¡Suficiente! – Black Spectre se enojó - ¡He sido demorado inútilmente aquí! ¡Debo marcharme y seguir! Seguir… Seguir…
De repente, el Espíritu de la Venganza y Mensajero de la Muerte se vio sacudido por un violento temblor. Se retorció, dolorido.
-¡¡NNGH!!
-¡Walker! – le gritó Corrigan, comprendiendo el éxito de su jugada - ¡Luche! ¡No deje de hacerlo!
-¡NO! – aulló el Espectro al separarse del Black Racer en una explosión energética. El hombre vestido con la armadura negra jadeó, libre del espíritu que lo poseía. Miró al ex detective a los ojos, agotado.
-Yo… Lo siento – dijo – Lo siento… creí… que este era el camino. Ahora lo veo claro… he cometido un gran error…
Willie Walker lloró. Un segundo después su cuerpo se redujo a cenizas. La armadura del Black Racer cayó al suelo, llena de herrumbre y oxido, vacía.
Mientras tanto, sin un anfitrión humano el Espectro flotaba en el aire, aullando como una Banshee. Corrigan supo que la primera parte del plan estaba cumplida. Seguía la segunda.
Sostuvo con firmeza la caja metálica entre sus manos. Apretó uno de sus costados. Zumbando, la “Configuración del Lamento” se activó.
-¡Muy bien! – levantó la mirada hacia el fantasma - ¡Ven a mí! – gritó, a pleno pulmón.
El espíritu vengador descendió sobre él y ambos se fundieron en uno otra vez.
-¿Amigo? – Phantom Stranger apareció, dejándose ver. El restaurado Espectro lo observó a su vez, sombrío e iracundo, pero contenido.
-Apártate, Stranger… Debo… terminar con el plan y encerrarnos en la caja.
-Aguarda. ¿No hay otra forma? Tal vez…
-Tú sabes que no la hay. El Espectro… ha ido demasiado lejos – presionó el otro lado de la caja. Ésta se reconfiguró automáticamente entre sus manos y la cara hacia arriba se abrió – Esto debe hacerse… y debe hacerse… ¡¡AHORA!!
Un haz de luz surgió de la caja. Succionó al Espectro con fuerza, atrapándolo en su interior.[1] Cuando la “Configuración del Lamento” cumplió su función, el aparato volvió a su posición original, se cerró y con un estallido de energía, desapareció en el aire. Presuntamente, iría a manos de Thanos, donde quedaría prisionero para siempre en otro universo.
-Jim… - entristecido, Stranger se quitó el sombrero, rindiéndole homenaje y presentando sus respetos al héroe caído en noble sacrificio. Segundos después, el extraño fantasma se marchó…
Vacío de seres vivientes, el planeta Apokolips solo resistió lo justo y necesario para darle cabida a este drama. Luego, explotó en millones de pedazos llameantes, dejando de existir.  

***  

En un sitio intermedio entre universos, un muy complacido Thanos observaba cómo la caja volvía a sus manos con su prisionero dentro. Su plan se había ejecutado a la perfección. Sonriendo, la sostuvo y la acarició.
-El regalo perfecto – dijo – para Lady Muerte: el espíritu más poderoso de todos – suspiró – He logrado grandes cosas para ganar tu amor, Milady. Pero siempre acabas despreciándome, echándome de tu reino – alzó la caja – ¡Ya no más! Con esto, ya no podrás negarme. ¡Finalmente, ocuparé mi lugar a tu lado!
Totalmente satisfecho, Thanos dirigió su silla voladora de regreso a su universo de origen. Dentro de la caja, el Espectro aullaba, furioso. Había sido engañado y ahora ansiaba con desesperación ser libre…
Deseaba VENGANZA.  

Epilogo
Preludio a la Noche Final  

Cargado de energía oscura, el cuerpo carbonizado de Darkseid volaba por el universo en dirección a la Tierra. Del antiguo Señor de Apokolips quedaba poco ya… apenas un cascarón calcinado que servía de vehículo para la Anti-Vida.
Cayó en el azul planeta, en África. Concretamente, en el centro del continente. La explosión inicial destruyó poblaciones enteras en un amplio rango de kilómetros. Pero aquello sólo fue el preludio del horror… Darkseid bien podría no existir más, pero la Anti-Vida sí y en cuanto esta energía malévola tomó contacto con la Tierra, mutó a algo más siniestro.
Dos horas después del impacto, los que murieron por su causa volvieron a la vida, pero de manera atroz, torcida y corrompida. Levantándose de entre las ruinas, hordas enteras de zombies hambrientos se disponían a atacar a los seres humanos, extendiendo el cáncer, la ponzoña en la cual la Anti-Vida se había convertido.
La Noche Final estaba a punto de comenzar…  

¿FIN?


[1] Sólo como dato curioso para el lector: el funcionamiento de este ingenioso dispositivo es similar al que los Cazafantasmas usaban en las películas y en la serie de dibujos animados. Una auténtica “trampa para fantasmas”.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Universo DC: La Caida de los Dioses (Cinco)


5
La Ecuación Anti-Vida  

Apokolips.
Ignorando los gritos de dolor y de agonía de sus lacayos, y las explosiones y disparos que se sucedían en el exterior de su fortaleza, Darkseid activaba una impresionante maquina ubicada en su laboratorio. Yendo con él, un aterrorizado Desaad se preguntó qué se disponía a hacer su amo.
-En el universo, todo tiene dos caras – le explicó el Señor Oscuro a su siervo – El Bien y el Mal, materia y anti-materia… positivo y negativo, Ying y Yang… Vida y Anti-Vida. Desde hace muchísimos años, siempre he creído que la Anti-Vida podía definirse en una ecuación. Por largo tiempo, la busqué incansablemente… hoy puedo decir que la he hallado – señaló a su máquina – El Resonador Pan-dimensional me enlazará con esa energía oscura, volviéndonos uno.
-¿Y con eso nos salvaras del enemigo que asola nuestro planeta? – inquirió Desaad, esperanzado.
-Apokolips está condenado. No sobrevivirá a este encuentro directo con el Maldito Segador. Pero yo podré hacerle frente y doblegarlo, como primer paso a convertirme en el dios supremo de este universo.
El Resonador Pan-dimensional entró en contacto con la Anti-Vida. Una columna de luz negra se materializó en medio de la sala. Darkseid caminó sin miedo a su interior, perdiéndose en la negrura.
Desaad aguardó. Los gritos y explosiones del exterior habían cesado abruptamente. Un silencio de cementerio se extendía ahora. El lacayo creyó que todo había concluido al fin y que la intervención de su amo no iba a ser necesaria. En cuanto vio la entrada en el laboratorio de la nube negra, comprendió su error…
La nube se condensó. El Black Spectre cobró forma sólida. Señaló al lacayo.
-¡Desaad, el infame! ¡Eres culpable de los pecados de tortura, sadismo y perversión! ¡Yo te sentencio a la muerte eterna!
-¡No! – Desaad intentó huir, pero el Black Spectre le cortó el escape. Moviéndose rápidamente, lo aferró con fuerza de su traje, lo alzó en el aire y lo tiró contra la columna de luz negra en la cual Darkseid y la Anti-Vida se volvían uno. El cuerpo del lugarteniente explotó en átomos, desintegrado.
-¿Sabes? Eso no fue justo – dijo Darkseid, surgiendo de la negrura – Era mi sirviente favorito. De haber tenido que morir, hubiera sido por mi mano. Me has negado ese placer… ¡Creo que te mataré por eso!
El aspecto físico y el traje del cruel amo de Apokolips habían cambiado notablemente. Su fusión con la Anti-Vida lo habían mejorado bastante.[1] Sin embargo, cuando Black Spectre lo miró, no pareció aterrado ni un ápice.
-Darkseid, maldita criatura – dijo – ¡He venido a castigarte por tus pecados!
-Oh. Corta el rollo de predicador de una buena vez. ¡No tienes poder sobre mí! Por el contrario, yo sí lo tengo sobre ti – sonrió – Contempla… ¡La Ecuación de la Anti-Vida!
Un aura oscura surgió de Darkseid, un aura cargada de sombras movibles. Sobre él, un círculo de palabras escritas en un lenguaje desconocido danzaron, flotando como llamas encendidas. Era la manifestación visible de la Anti-Vida.
-¡YO SOY EL OMEGA! ¡EL FINAL DE TODO! – proclamó, con voz potente – ¡SOY EL ULTIMO MAL, EL ULTIMO PECADO, LA ULTIMA OSCURIDAD! ¡¡YO SOY LA ANTI-VIDA!!
De los ojos de Darkseid surgieron dos rayos de un rojo furioso. Impactaron sobre el Black Spectre y provocaron un violento destello de luz.
La explosión resultante atomizó media superficie de Apokolips y dejó un impresionante cráter de kilómetros y kilómetros de profundidad y extensión. Parado indemne al borde del agujero, Darkseid sonrió triunfal. Nada podría sobrevivir a eso. Nada… excepto, el Black Spectre.
El fantasma oscuro flotaba intacto sobre el cráter. En cuanto Darkseid lo miró, sus ojos se abrieron como platos del asombro.
-¡¡Imposible!! ¡La Anti-Vida y yo somos uno! ¡No deberías existir luego de esa descarga! ¡Es ilógico que… urgh!
El puño del Black Spectre había ingresado a la velocidad del rayo dentro del pecho de Darkseid. Con un movimiento de tironeo, el Mensajero de la Muerte le arrancó el corazón.
-No puede… ser… - el derrotado amo de Apokolips cayó al suelo de rodillas, observando su sangriento corazón palpitando aun en la mano de su enemigo. Palpitando y brillando.
-“Sólo un poco más de tiempo, y el Inicuo ya no será” – recitó el Espectro, de la Biblia – Tu fin ha llegado, Darkseid. El tuyo y el de todos los falsos dioses. Tu pútrido corazón ya no te dará vida – sentenció y lo apretó, reventándoselo.
-¡Imbécil! – Darkseid se puso de pie de nuevo – ¡La Anti-Vida y yo somos uno! ¡Ya no puedo morir!
-Entonces, el fuego de Gehena te quemara hasta que desees hacerlo…
Black Spectre volvió a abrir la boca de manera descomunal. Un chorro de energía estelar surgió de ella e incineró a Darkseid. El poder impreso en el disparo fue tal que el cuerpo carbonizado del vencido amo de Apokolips salió expelido hacia el infinito, perdiéndose en la distancia, entre las estrellas. 
Black Spectre había acabado su trabajo. Ya no quedaban falsos dioses que liquidar en ese universo. Antes de irse y buscar en otros mundos del Multiverso, se agachó y colocó su mano sobre el costroso suelo del planeta demoniaco. Utilizando su poder, provocó que el núcleo ardiente de ese maldito lugar se volviera inestable. Violentas erupciones volcánicas se produjeron, seguidas de terremotos.
Apokolips se partiría en pedazos y luego, como una vez pasó con el extinto planeta Krypton, explotaría.
El Black Spectre ya se disponía a marcharse cuando el grito de alguien conocido llamó su atención y lo detuvo…
-¡Eh, tú! ¡Tenemos un asunto pendiente!
-¿Jim Corrigan? ¿Qué haces aquí?
Corrigan se acercó a la tenebrosa figura encapuchada. Llevaba en su mano el arma construida por Thanos, la llamada “Configuración del Lamento”.
-Esto es entre tú y yo, muñeco – dijo, con una sonrisa aguerrida en los labios – Siempre fue entre tú y yo.

[1] Si me lo preguntan, el aspecto que me imaginé para Darkseid unido a la Anti-Vida es el mismo que el villano ostentaba en el comic “Superman: El Lado Oscuro”, aquel recordado Elseworld (Otros Mundos) en el cual la nave que traía a Kal-El a la Tierra acababa en Apokolips.

Universo DC: La Caida de los Dioses (Cuatro)


4
El plan de Thanos  

A mitad de camino entre dos universos…
Phantom Stranger recelaba y mucho de las intenciones de Thanos. Un sexto sentido agudizado por la magia le indicaba que el alienígena sentado en la silla anti-gravitacional que les había ofrecido su ayuda no era bueno. Para nada. Pero dada la extremada gravedad del caso, tanto Corrigan como él escucharon lo que tenía que decirles.
-He observado su universo por años – confesó Thanos – y pese a que nunca he podido atravesar la gran barrera que nos separaba, estoy al tanto de la amenaza que hoy enfrentan. Deseo ayudarles.
-¿Cómo podrías hacerlo? – le preguntó Corrigan. Al igual que su amigo, tenía sus reservas ante el insólito personaje, pero entendía que no había muchas opciones para vencer al nuevo enemigo. Además, el Espectro era su responsabilidad.
-He construido un arma que tal vez les sirva – Thanos extrajo de su silla una pequeña caja de metal, cuya superficie broncínea estaba llena de arabescos e inscripciones místicas – Le llamo “La Configuración del Lamento”. Es el único objeto en todos los universos capaz de contener el poder de la entidad conocida como “El Espectro”.
-Si tienes tal arma contigo, ¿por qué no la usaste? – inquirió Stranger.
-Porque no funcionaria. El único que puede hacerla andar correctamente es el espíritu humano ligado al Espectro – Thanos miró a Corrigan – Me imagino que ese eres tú – le entregó la caja.
-¿Qué es lo que esta cosa hará?
-Encerrará al Espectro en su interior, reteniéndolo en una prisión perpetua de luz pura. Nunca jamás podrá volver a salir de ella. El tema es que deberán buscar la forma de que el espíritu vengador se quede quieto el tiempo suficiente para ser succionado por la caja.
-La única forma de que eso pase seria retomando el control de él – razonó Corrigan – Obligándolo a abandonar la unión con el Black Racer.
-Ustedes sabrán el método que van a usar – Thanos entrecruzó las manos apaciblemente sobre su regazo – Lógico que si el Espectro y tú vuelven a ser uno, “La Configuración del Lamento” los atrapará a ambos. Lo siento, pero así está programada el arma. No hay vuelta atrás.
Se hizo el silencio mientras Corrigan y Stranger sopesaban sus opciones. No había mucho que discutir: el Black Spectre tenía que ser detenido sí o sí.
-Muy bien. Correremos el riesgo – Corrigan miró al tenebroso alienígena directamente a la cara. El otro le sostuvo la mirada sin desviársela – Sólo hay una cosa no del todo muy clara: si eres de este otro universo, ¿Por qué te preocupas por nosotros? ¿Qué ganas ayudándonos?
-Dos cosas – terció Thanos – Numero uno: si vuestra realidad peligra, quizás la mía llegue a ser la siguiente amenazada. Numero dos: el Espectro se ha vuelto extremadamente peligroso para ustedes. Una vez “La Configuración del Lamento” lo haya atrapado, me ofrezco como su carcelero por toda la eternidad. Me lo llevaré conmigo a mi universo y jamás volverá a amenazar a nada ni a nadie.
Stranger y Corrigan se miraron.
-¿Qué piensas? – le preguntó el ex detective.
-No lo sé… un sexto sentido me dice que aquí hay algo más… algo no muy bueno – Stranger le dio la espalda a Thanos y murmuró – Podríamos estar haciendo un pacto con el diablo.
-No hay demasiadas opciones, ¿o sí? – Corrigan se volvió hacia el extraterrestre – Vale. Lo haremos. Nos llevaremos la caja. ¿Cómo harás para pasarla a buscar si todo sale según lo planeado?
-Se trasladará automáticamente a mi universo una vez se complete su uso. Por eso no deben preocuparse – Thanos sonrió.
-Ok. Vámonos ya, Jim – dijo Stranger – Presiento que cosas funestas están sucediendo en nuestra realidad mientras hablamos…
La esfera de energía que llevaba a los dos amigos se alejó por el espacio en dirección a su universo de origen. Thanos siguió sonriendo hasta que estuvo seguro de que no podían verlo más. Luego, el gesto amistoso desapareció de su rostro, reemplazado por uno de malevolencia sin límites.
-Todo va perfectamente como lo planee – murmuró, satisfecho.