miércoles, 1 de abril de 2015

A la amada memoria de mi padre…


Hoy mi padre nos dejó. Fue después de pasar casi un año entero enfermo por culpa del cáncer. La peleó hasta el último momento y, como sucede en prácticamente casi todos los casos, perdió la batalla contra esta terrible enfermedad que acaba llevándose a tantos…
Sé que la noticia para muchos de mis conocidos aquí, en el mundo de la internet, les tomará por sorpresa, ya que a una gran mayoría de ellos nunca les he dicho nada al respecto. Compréndanme: saber que mi padre estaba enfermo y más con esa maldita enfermedad, no era algo para andarlo anunciando a los cuatro vientos. Contados con los dedos de las manos eran las personas cercanas a mí por estos sitios que sabían de la triste noticia y de la triste expectativa de vida que los médicos que lo atendieron dieron para mi padre, una expectativa que no llegaba a finales del año que pasó y que –Dios mediante– consiguió alargarse unos meses más del año en curso.
Bueno… ya todo ha terminado.
Mi padre descansa en paz.
No voy a ser hipócrita y decirles que mi relación con él era cien por cien excelente. Teníamos muchos roces y últimamente, muchas peleas. Pero era mi padre y como tal, pese a todo, yo lo quería. Ojala la nuestra hubiera sido una relación más fácil. Ojala las cosas entre los dos hubieran sido mejores… pero ya está. Las cosas sucedieron así y ya no hay ni remedio ni vuelta atrás. Por más trillado que suene, lo que pasó, pasó.
Gente, este va a ser el único posteo que van a leer de mí durante este mes. Si tengo ganas, fuerza y ánimo, tal vez nos volvamos a ver el mes que viene. Desde ya, quiero darles las gracias a todos aquellos que, de alguna manera u otra, me han demostrado su apoyo –y a aquellos que me lo demostraran, una vez acaben la lectura de esta entrada–. Gracias por estar siempre ahí y por la comprensión.
Un abrazo y muchos besos para todos.
FEDERICO H. BRAVO

miércoles, 25 de marzo de 2015

Los Vampiros del Espacio, de Colin Wilson


Desde los inicios de su obra literaria, Colin Wilson se ha especializado, como narrador y ensayista, en los temas insólitos, en el análisis de los componentes sadomasoquistas del alma humana, en el misterio de la crueldad gratuita, del crimen puro, sin motivaciones pasionales ni crematísticas. Un mundo de violencia, -Ritual en la oscuridad-, -El caso Lingard-, -Los asesinos-, o ensayos de impacto desasosegante como Enciclopedia del crimen o Los orígenes del impulso sexual, proporcionan la imagen adecuada de un escritor situado al margen de los grandes tópicos jurídicos, incluso de las fórmulas sociales de moralidad, y empeñado en penetrar hasta los más recónditos entresijos de la insumisión sexual, del instinto de violencia o de los poderes de lo oculto. Precisamente “El mundo de lo oculto” es el título general de una verdadera enciclopedia, rigurosamente científica, asentada en la valoración más segura de datos y referencias históricas, de todo lo que en el mundo actual, y en el contenido de leyendas arcaicas, rituales sociales y modos litúrgicos, o roza los fenómenos aparentemente inexplicables de lo paranormal. LOS VAMPIROS DEL ESPACIO es, por lo menos en parte, el resultado de sus estudios sobre el contenido oculto de la “violencia encubierta” de las sociedades industriales, de las angustias y de las pesadillas, de los monstruos que produce el sueño de la razón. Utilizando de la ciencia ficción sólo los elementos accesorios -accesorios en el planteamiento de Wilson, pero fundamentales en la escolástica del género-, Colin Wilson sitúa la acción en un futuro relativamente remoto, con toda la aparatosa escenografía de naves espaciales y distorsiones espacio-temporales. A partir de estos elementos, y sin abandonar la forma narrativa, hace en realidad una disección minuciosa y lúcida del mito del vampiro, de la vida renovada en la muerte de los demás a través de la absorción de la sustancia vital. El mito, arcaico y manifiesto a través de todas las literaturas, revive en forma original en esta novela inquietante de Colin Wilson.
Novela adaptada al cine en la película Lifeforce: Fuerza Vital (Lifeforce, 1985).
MI OPINION SOBRE ESTA NOVELA:
Según tengo entendido, cuando se hizo la versión fílmica de esta novela, su autor (Colin Wilson) acabó renegando de ella, diciendo que no era para nada fiel a la historia original planteada por él. Luego de leer el libro y volver a ver la película (la primera vez que la vi era muy chico y me acuerdo de que me impactaron los desnudos de Mathilda May) puedo decir sin temor a equivocarme, de que la película es absolutamente superior a la novela. Y es triste, pero también verdad.
“Los Vampiros del Espacio” plantea la inquietante posibilidad de un origen alienígena para el vampirismo. No contento con eso, su autor convierte a los vampiros clásicos del mito en seres que en vez de chupar sangre, se alimentan de la energía vital. Dicen los que saben –entendidos en la materia– de que existen realmente este tipo de vampiros. Les llaman “vampiros energéticos”, personas capaces de chuparles la vitalidad a otros. Francamente, no conozco a ningún vampiro de estos en persona, pero que los hay, no me quedan dudas de que los hay…
Volviendo a la novela, su comienzo es espectacular. Muy parecido al inicio de “Alien, el Octavo Pasajero” o a la película “Prometheus”, con el encuentro de una nave alienígena perdida en medio del espacio. Luego de ese comienzo muy a lo ciencia-ficción pura y dura –y al descubrimiento de los cuerpos de aspecto humano dentro de la nave–, la acción se traslada a la Tierra… y es allí donde la novela empieza a hacer agua.
Colin Wilson ambienta la trama en un futuro un tanto lejano. Su error es que si bien trascurre todo en ese futuro, hay pocos elementos de CF concisos. Lo acertado de la versión fílmica fue hacerlo en el momento presente (1985, cuando salió la peli). Muchos de los elementos de CF presentados como novedosos en la historia, ahora resultan meros anacronismos o cosas superadas por nuestra propia ciencia. Un ejemplo: la gente del mundo del futuro de esta novela se comunica entre sí por telepantallas. La telepantalla no es otra cosa que nuestros queridos teléfonos celulares, los cuales eran impensables en la época en que Wilson escribió la novela e imaginó aparatos sofisticados para el futuro.
Así como lo de la telepantalla, hay otros ejemplos de CF, los cuales nuestro mundo moderno ha alcanzado y hasta dejado atrás en el mejor de los casos…
Enfocándonos en la trama argumental en sí misma, la llegada de los vampiros alienígenas a la Tierra –y su amenaza inminente– se ve mal manejada por el autor, acabando diluida en páginas tras páginas de intrascendencias, en las cuales, Wilson intenta ligar con calzador el vampirismo mitológico con la criminología moderna, la sexualidad y los campos energéticos. Por momentos, algo de la seudociencia vertida en esta novela es muy parecida a los discursos del Reiki y toda la temática orientalista sobre la bioenergía.
Hay que decir la verdad: la novela no es buena. La película, muy por el contrario, si bien tiene puntos flojos, es muy superior. A los llamativos y terriblemente sexys desnudos de Mathilda May, hay que sumarle el final apocalíptico, tan ausente en el libro que cuando este termina, uno acaba bostezando. El filme acababa en una orgia de explosiones y destrucción en Londres provocada por los infectados por el vampirismo energético. Convertidos en una especie de muertos vivientes, se dedicaban a depredar y destruir a todos los que le salían al paso. Esto lo vemos en la actualidad en las películas de zombies, por lo que podríamos decir que “Lifeforce” de 1985, es una más de las precursoras de la temática de “Apocalipsis Z”.
La novela de Wilson resulta muy floja cuando llega al clímax. Demasiado. La verdad es que esperaba encontrarme otra cosa cuando la compré.
EN SINTESIS:
Lo único valioso de este libro es su inicio, cuando la impresionante nave donde los Nioth-Korgai (ese es el verdadero nombre de esta raza de vampiros interestelares) es descubierta por los terrestres. Lo demás… es aburrido. Es una novela muy floja.
Saludos a todos.  

martes, 24 de marzo de 2015

Vampiros: Relatos Cortos


¡Vampiro! Un grito, un alarido, un estremecimiento de terror. ¡La más perversa y refinada, luego efectiva representación de la criatura inmortal, que luego de haber ostentado el máximo poder como hombre o mujer en el mundo de los vivos, su infinita malignidad le ha concedido el derecho de salir del ataúd, durante la noche, en busca de su alimento!
El vampiro no supone una ficción literaria, como tampoco cinematográfica o teatral, ya que nació con Adán, helo de pánico a los antiguos egipcios y buscó su mejor acomodo en los castillos medievales, hasta quedar en el olvido… De repente, en el siglo XVII, un ingenuo abad se decidió a publicar un librito, en el que denunciaba la existencia de centenares de vampiros en la región de Transilvania, ¡y el mundo entero creyó que se hallaba a merced de una epidemia de no-muertos bebedores de sangre!
Cuando el terror se apaciguó, la literatura hizo suyo el mito, para conferirle la figura de un noble diabólico, capaz de seducir con la palabra y cuya influencia convertía a los hombres y mujeres en víctimas de una cacería sin escapatoria posible. Sin embargo, esta cacería, cada autor la presentó de una forma distinta, hasta el punto de que algunos brindaron una posibilidad de salvación, en casos muy excepcionales, cuando la mayoría se apuntaron al desenlace más trágico…
La presente edición contiene relatos de Polidori, Capuana, O’Brien, Maupassant, el genio árabe que dio forma a las Mil y Una Noches, junto a Scott, Yáñez y otros autores.
A continuación, mi opinión personal de cada uno de los cuentos que componen esta antología:
El Vampiro, de John William Polidori. Sin duda, estamos ante el primer exponente de un precursor de lo que sería la futura figura del conde Drácula en la literatura. El vampiro en esta ocasión es un noble llamado “Lord Ruthven”, cuya belleza física se ve ensombrecida por su maldad. Y es que aquí el vampiro es un auténtico agente del Mal, llevando la desgracia y el infortunio por donde va. Ruthven se dedica a seducir damas, para luego conducirlas a la ruina. Lo mismo sucede con aquellos varones con los que decide entablar amistad. En el caso del protagonista de este relato, también acabará cayendo víctima de este engendro, viendo no sólo su vida en peligro, sino también la de su joven hermana… Me gustó mucho la forma de narrar de Polidori y la historia en sí misma, aunque en un punto me chirrió el asuntito de que la salvación de la hermana del protagonista dependiera de un asunto tan obtuso hoy en día como mantener una promesa que éste le hiciera –sin tenerlo del todo claro– al vampiro de no revelar jamás a nadie su naturaleza demoniaca. Obvio que el lazo de compromiso con el que Ruthven hábilmente ató al pobre Aubrey sólo podría acabar de una manera: en la destrucción del inocente y de su bella hermana. Por lo demás, el relato es muy, muy bueno y Ruthven, uno de los vampiros más icónicos de la literatura.
Un supuesto caso de vampirismo, de Luigi Capuana. Siempre me ha gustado este relato. Principalmente, porque el tipo de vampiro presentado dista mucho del cinematográfico o el literario usual. He aquí un caso de vampirismo espectral, muchísimo más cercano al mito en su concepción original… Esto es: para las leyendas más antiguas, un vampiro era el espíritu de alguien –puede ser de un suicida o de una persona maligna en vida– que volvía para atormentar a sus familiares más cercanos y a ser posible, chuparles la sangre o la vitalidad. Tal es el caso del difunto marido de la esposa del protagonista de este cuento, quien no contento con que su mujer volviera a contraer matrimonio, regresa del Más Allá para atormentarla. Acosados por el singular espíritu, no ven otra salida más que pedirle ayuda a un amigo científico, quien investigará el caso y dará con la solución efectiva para deshacerse del molesto vampiro. Lo repito: me gusta este relato. La única pega que tiene es el personaje del científico… quien al principio se muestra escéptico y luego, debe rendirse ante la evidencia. Sus parrafadas de diálogos intentando darle una explicación coherente y sensata al fenómeno –despachándolo al inicio como un simple caso de alucinación compartida e histerismo– hacen que uno quiera apretarle el cuello por ser tan pedante. Menos mal que cuando él mismo contempla al maldito espíritu en acción –robándole la vitalidad al pequeño bebé de la pareja– no le queda otra más que creer en lo sobrenatural.
Honor de Vampiro, de las Mil y Una Noches. Para aquellos que no lo saben, “Las Mil y Una Noches” se componen de 264 relatos enhebrados por el siguiente hilo argumental: el sultán Sahrisar –convencido de que todas las mujeres son infieles– cada noche toma una nueva esposa a la que ordena dar muerte al día siguiente, hasta que una de ellas –Sharazade– consigue aplazar la ejecución contándole una noche un cuento que enlaza con la siguiente. De este modo, el sultán –movido por la curiosidad– aplaza la ejecución hasta que han pasados las citadas mil y una noches y Sharazade lo ha hecho padre de dos herederos varones y conquistado su corazón, haciéndolo renunciar a su propósito original. Recuerdo muy bien cuando me compraron los tres tomos que componen la obra completa y la cantidad de tiempo que he tardado en acabar de leerlos: dos años. Dos años de lectura que al final se volvieron insoportables e infumables. Es por eso que nunca más hasta la fecha, he vuelto a tocar esos libros. El relato en cuestión también aparece entre sus páginas y trata sobre la hija de un sultán, la cual acaba casándose con un bello príncipe… el mismo que resulta ser un auténtico vampiro. No voy a hacer extensa esta opinión, así que diré que el cuento es infumable como lo es el mamotreto original del que ha salido –pido disculpas de antemano a la comunidad árabe; no es mi intención ofender a nadie, pero es lo que pienso sobre los tres tomos que tuve que fumarme durante dos años–. Mi recomendación personal es que se salten esta historia… no van a perderse de nada. Pero si quieren leerla, adelante.
¿Qué era aquello?, de Fitz James O’Brien. Escalofriante relato, donde el “vampiro” en cuestión es una criatura invisible que ronda un viejo edificio de Manhattan. Me ha gustado este cuento. Muy en la onda gótica de los relatos de Edgar Allan Poe.
El Horla, de Guy de Maupassant. Otro caso donde el “vampiro” es invisible, aunque la identidad real de la criatura es discutible. Su protagonista sufre el acoso de un ente invisible, que poco a poco va robándole la vitalidad y enfermándolo… Un relato muy angustiante, cuyo inicio hace pensar que tal vez el susodicho vampiro no exista y todo lo que leemos es el testimonio de una mente enferma. Hay descripciones de lo que hoy en día conocemos como “ataques de pánico”, mezcladas con auténtica paranoia esquizofrénica (no es que me las quiera dar de psiquiatra… pero creo que siendo hijo de una Licenciada en la materia, es imposible no haber leído libros sobre el tema). ¿En verdad, el protagonista es acosado por un vampiro invisible o todo es producto de una mente psicótica? Hay una gran incógnita en este excelente relato.
La Esperanza, de Villiers de L’isle-Adam. Malo, malísimo. Infumable.
Orgasmos de Sangre, de Carter Scott. Quien nos presenta a Verónica Aisworth, la vampira más sexy, dominadora y terrible que haya existido jamás. Una autentica femme fatal, por la cual más de uno –yo incluido– arriesgaría el cuello. El protagonista de este relato cae en sus redes tras la búsqueda de tres de sus mejores amigos, quienes han desaparecido misteriosamente. A todos los une el mismo vínculo: Verónica. Adoro este relato… y a su demoniaca vampira.
La Sangre del Vampiro, de Manuel Yánez Solana. Un ingenioso relato de terror, donde el vampiro logra consumar su venganza contra quienes, injustamente, desearon destruirlo. No podía faltar, para cerrar esta antología, el relato de un autor español y uno de los mejores, sin lugar a dudas.
EN SINTESIS:
Libro más que recomendable. Vale totalmente la pena. No lo duden: si lo ven, cómprenlo.
Saludos a todos.

lunes, 23 de marzo de 2015

El Señor de los Vampiros 04


Capítulo 4  

¿Cómo describir a la criatura que emergió del pozo?
Decir que se parecía a un pulpo no era justo. Pero sucedía que existían ciertas similitudes con los octópodos marinos. Azzog-mon se veía realmente como uno colosal, de color escarlata. Estaba munido de tentáculos que se estiraban y retorcían espasmódicamente. Y en cada uno de estos seudópodos había bocas abiertas llenas de filosos colmillos ávidos de carne y sangre.
La bestia derramó su gelatinoso y amorfo cuerpo por el suelo del templo, rezumó del agujero y buscó con desesperación su alimento. Lo encontró en los vampiros presentes, a los cuales atrapó uno a uno y sin miramientos ni vacilación, devoró.
-¡Cuidado, Selene! – le gritó Blade.
Azzog-mon había girado su cabeza de calamar hacia ella. Varios tentáculos volaban en su dirección…
Selene echó a correr, alejándose de la criatura. En su persecución, el monstruo devoró a los esbirros de Frost que quedaban. Ninguno de ellos se salvó ni quedó intacto después de su paso.
Finalmente, la chica fue acorralada. Los tentáculos se acercaron, las bocas dentadas se abrieron. Selene contempló la muerte que se le venía encima con insólita tranquilidad. Ni en sus peores pesadillas imaginó que su larga vida iba a acabar así: devorada por un horrible monstruo de las profundidades terrestres.
A último momento, Blade salvó su vida al volver a tomar su bazuka y disparar a la bestia. El cohete reventó una parte de Azzog-mon, pero el dios oscuro se regeneró casi al instante. Rugiendo, se volvió hacia él.
-¡Vamos, bestia estúpida! ¡Ven! ¡Ven conmigo!
Los tentáculos se acercaron a Blade. Azzog-mon pareció vacilar, entonces. Tal vez intuía algo… o tal vez lo detenía el hecho de que la criatura que tenía enfrente no era un vampiro. No del todo. Y estaba visto que esa cosa sólo comía vampiros.
-¡Blade! ¿Qué estás haciendo? – Selene no lo podía creer. La había salvado de la bestia sólo para ponerse él en peligro.
-Tranquila, muñeca. Sé perfectamente lo que hago – manoteó algo entre sus ropas. Ella observó que se trataba de todas las jeringas con EDTA que había traído consigo – Si mi teoría es correcta, esta cosa es hematófaga… de modo que lo único que puede dañarla es… ¡ESTO!
Saltó contra Azzog-mon y clavó todas las inyecciones en su gelatinoso cuerpo. El dios demonio chilló y se sacudió.
-¡Blade! ¿Qué…?
-¡A cubierto, nena! ¡Ahora! – le gritó.
El EDTA empezó a hacer su efecto. El cuerpo de Azzog-mon comenzó a inflarse, a hincharse como un globo. Selene tuvo tiempo para resguardarse detrás de una columna… un segundo después, el monstruo reventó.
Todo el sitio quedó encharcado en sangre. No quedaba nada intacto del dios infernal, sólo pedazos carmesíes regados por todas partes. La criatura había sido exterminada.
-Odio el calamar – Blade arrugó la nariz. El olor era espantoso, como el de pescado en descomposición. Selene salió de su escondite y se reunió con él.
-¿Cómo sabias que el EDTA funcionaria? – le preguntó.
-Supuse que si esa cosa era como los vampiros, entonces el químico debería afectarlo también. Veo que no me equivoqué.
Se hizo el silencio. La pareja contempló el panorama del templo destruido a su alrededor. Blade suspiró y pateó un trozo de Azzog-mon, antes de decir:
-La Casa de Erebus es historia. Fin del cuento.  

Epilogo Uno  

Selene.
Tiempo después.
Tal y como le prometí a Blade, ahora que la amenaza de Frost ya no existe, me he marchado de su ciudad. Empieza para mí en verdad una nueva vida… 115 años después de que mi existencia hubiera quedado truncada por un coma profundo.
Viajando en motocicleta por las noches en la ruta, he llegado a un pequeño bar en mitad del desierto, y mientras me sentaba frente a la barra para descansar y reponer fuerzas, una atractiva chica se me ha acercado, con una sonrisa muy curiosa en su rostro. Ella también tenía pinta de haber recorrido un largo camino…
-Selene, ¿verdad? – me preguntó.
-¿Quién desea saberlo? – repliqué, poniéndome a la defensiva.
Ella continuó sonriendo.
-Mi nombre es Alice… tú y yo tenemos que hablar. Hay un asunto que ambas debemos atender… un asunto llamado UMBRELLA.[1]  

Epilogo Dos  

Un hombre y una mujer salieron juntos de un club nocturno. Era de noche y hacía frío, pero él –un atractivo joven que llevaba un parche pirata tapándole el ojo izquierdo– la convenció de ir directamente a aquel callejón medio oscuro, y entre risas y comentarios picantes, consiguió que la bellísima chica –una ucraniana rubia que respondía al nombre de Irina– se abriese el abrigo y le enseñara sus generosos pechos. Ella iba tomada –bastante tomada–, de modo que no le importó enseñarle la “mercancía” a aquél guapo que la había estado rondando durante toda la noche. Cuando sus tetas quedaron al aire, él silbó, asombrado.
-Y ahora, te toca a ti, querido – dijo ella, divertida – Sorpréndeme.
Él así lo hizo, pero no como ella esperaba. Echando la cabeza hacia atrás, permitió a sus colmillos de vampiro crecer en su boca y con un rugido, se dispuso a morderla.
-Eh, amigo… ¿Tienes fuego? – lo llamó alguien, interrumpiéndolo.
El vampiro se volvió. Blade surgió de las tinieblas.
-Buenas noches, Frost. Algo me decía que el rumor de que seguías vivo era cierto… aunque lo del parche en el ojo es nuevo. Te queda espantoso.
-¡Blade! ¡Maldito hijo de puta! ¡¡Eres carne muerta!!
Frost abandonó a su víctima y corrió hacia él, las fauces abiertas. Blade sacó su katana y con un movimiento ágil, lo decapitó.
-Sí. En noches como esta, adoro mi trabajo – dijo, sonriendo.  

Epilogo Tres  

El inmenso navío estelar surgió del hiperespacio detrás de la luna. Dentro, sus computadoras se pusieron en funcionamiento y calcularon una nueva trayectoria que llevaría al gigantesco vehículo a una órbita geo-sincrónica con la Tierra.
En lo más profundo de la nave, unas ancestrales criaturas de aspecto murcielagino se aprestaban para despertar. Sacudiendo sus correosas alas y quitándose la modorra de encima, estos seres observaron con sus ojos rojos el planeta azul al que se dirigían… un planeta lleno de vida y de sangre fresca.[2]  

FIN


[1] Alice no es otra que el mismo personaje interpretado por la actriz Milla Jovovich durante toda la saga de películas de Resident Evil. A mi juicio, era tiempo que Selene y ella se conocieran finalmente.
[2] Estas criaturas no son otras que las surgidas de la mente del escritor Colin Wilson, los asi llamados “Vampiros del Espacio”. En el cine, han aparecido en la película (adaptación no tan fiel a la novela original) titulada “Lifeforce” (Fuerza Vital).

El Señor de los Vampiros 03


Capítulo 3  

El Templo de la Noche Eterna tenía algo de catedral gótica. Si bien se hallaba enclavado en las profundidades de la Tierra, tenía toda la pinta de iglesia cristiana en su diseño, salvo que en vez de imágenes de santos había colocadas en nichos unas estatuas horribles de demonios cornudos.
Tras el altar, en vez de una cruz, había un extraño símbolo arcano: una estrella invertida de cinco puntas rodeada por un círculo. Todo el sitio estaba iluminado por velas rojas y los celebrantes a la misa profana vestían todos túnicas escarlata. Por supuesto, todos ellos eran vampiros.
Frost se paró en el atrio, el Libro de Nod abierto sobre un pedestal de roca. Observó a los que estaban presentes y sonrió.
-Todo listo, jefe – dijo uno de sus esbirros. Deacon asintió y se volvió hacia el inmenso pozo abierto en el suelo, un agujero negro que descendía a profundidades más estigias y escabrosas que el sitio donde estaban.
Allí abajo, en algún abismo insondable, Azzog-mon –Señor de loa Vampiros– esperaba, dormido… esperaba el despertar.
-Traigan la ofrenda – ordenó.
Una muchacha humana vestida de blanco fue arrastrada contra su voluntad. Los esbirros de Frost la colocaron sobre la piedra del altar y la amarraron. Deacon se acercó a ella con un inmenso cuchillo curvado y se dispuso a cortarle la garganta.
-¡Escucha, oh, Azzog-mon, Nuestro Señor! – recitó, en voz alta – ¡Escucha nuestro llamado! ¡Despierta de tu sueño y acude a este banquete que te hemos preparado! ¡Te ofrecemos la sangre y la vida de esta muchacha, pura y virginal! ¡Ven, Azzog-mon! ¡Ven y bebe su esencia de vida y únete a nosotros!
La mano con el cuchillo se dispuso a descender hacia su víctima. Con la boca amordazada, la muchacha no podía gritar pero sus ojos –bien abiertos como platos– daban buena cuenta del terror que sentía.
Antes de que Frost pudiera rasgar su garganta, una explosión voló en pedazos los pesados portones de acceso al templo. Con una bazuka cargada sobre el hombro, Blade entró en el lugar, seguido de Selene.
-Buenas noches – saludó – ¿Se puede? Pasábamos por el vecindario y decidimos entrar y saludar…
-¿Tú? ¡No puede ser! ¡Deberías estar muerto! – aulló Frost, furioso – No importa. ¡Eso es algo que ya mismo voy a remediar! ¡¡Mátenlo!!
-La chica – le susurró Blade a Selene – Frost no debe matarla.
-Entendido – la vampira sacó sus pistolas y avanzó a tiro limpio. Alternaba balazos con golpes y patadas, abriéndose camino hasta el altar.
Su compañero, en tanto, hacía lo mismo con la tanda de enemigos que le tocaron en suerte. En un solo segundo, el lugar se había convertido en el escenario de la más temible carnicería…
Selene acabó llegando al altar y enfrentó a Frost. El vampiro la miró, perplejo.
-Tú… ¡Tú eres como nosotros! ¡Eres un vampiro! – dijo.
-No. No soy como tú – replicó ella, apuntándole con el arma – No soy un monstruo sediento de poder como tú. Ahora, deja ir a la chica.
Como toda respuesta a esta demanda, Frost gruñó y la atacó. Selene disparó. La bala de plata le dio en el hombro al villano, haciéndolo caer al piso y soltar su cuchillo.
-Vete. Rápido – le dijo a la chica humana, luego de liberarla de sus ataduras – Por esas escaleras de ahí… no pares hasta la superficie.
-¡Selene, cuidado!
El grito de Blade fue la única advertencia que tuvo. Frost –recuperado– le saltó encima y ambos rodaron por el piso hasta el borde del pozo. En el proceso, Selene perdió sus pistolas y quedó a merced de su enemigo, quien comenzó a ahorcarla sin perder el tiempo, los colmillos extendidos en su boca y los ojos enrojecidos de ira.
-¡Muere! ¡Muere!
La vampira manoteó hacia un costado, desesperada. Sus dedos dieron con algo y lo asió. Era el cuchillo ceremonial. Levantándolo, se lo hundió con fuerza a Frost en el ojo izquierdo.
-¡IIEERGHH!! – chilló Deacon, cegado. En cuanto sus manos dejaron de ahorcarla, Selene le asestó una contundente patada en el estómago.
Frost salió despedido por el aire y cayó en el pozo. Su grito se perdió en la distancia mientras se hundía en las tinieblas, pero lejos de respirar tranquilos por su derrota, Blade y Selene sintieron cómo se les encogía el corazón de espanto al oír un terrible alarido descomunal surgiendo de las profundidades.
Algo había despertado allá abajo y se estaba moviendo… dispuesto a emerger a la superficie.
Con un rugido bestial, Azzog-mon –Señor de los Vampiros– se alzó a la luz.