jueves, 28 de abril de 2016

Cierto dato sobre el Luthor de “Batman Vs Superman”…


Y el dato sobre este personaje es… que parece que no se trata del Luthor original que todos conocemos. Me explico mejor: según ciertas fuentes en Internet –tanto oficiales como extra-oficiales– el Luthor interpretado por Jesse Eisenberg seria hijo del Luthor que todos conocemos. De ahí el hecho de su juventud y de que tenga una abundante cabellera –roja, eso si–. No puedo aseverar que este dato sea cien por cien cierto, pero de serlo, ofrecería a los guionistas la excusa perfecta para cambiar de actor si Lex pretende volver a la pantalla grande en futuras películas.
Si este Luthor es Lex II, por fuerza Lex I podría aparecer y volver a hacerse cargo de las empresas que manejó su hijo en su ausencia. Y de paso, dar una imagen mejor del personaje, acorde a la que todos los fans esperábamos.
Bueno, en mi caso particular, no es que el Luthor de Eisenberg me disgustase demasiado.
Tengo que confesar que me gustó sin llegar a deslumbrarme. Creo que la idea que pretendían con la interpretación de este personaje era la de componer a un genio perturbado. En eso, Eisenberg dio en la diana. ¿Qué se parece al Joker? Bueno, tal vez sí. ¿Qué tiene demasiados tics y que habla demasiado? Sí, es verdad. El Lex que todos conocemos es mucho más frio, más calculador, menos dado a los arrebatos de locura y exageración… pero bueno, a mi este Luthor no me cayó tan mal.
Si el dato es cierto –que el de la película es Luthor Jr.– sería una buena oportunidad para que buscasen a otro actor para interpretar al que todos conocemos. ¿Ustedes tienen alguna preferencia? Las mías son: Bryan Cranston (Breaking Bad), Bruce Willis y Kevin Spacey (el de “Superman Returns”. ¿Por qué no?).
Saludos a todos!

miércoles, 27 de abril de 2016

Boneshaker (El Siglo Mecánico 01), de Cherie Priest


Durante la guerra civil, el inventor Leviticus Blue creó un ingenio capaz de atravesar el hielo de Alaska, donde se rumoreaba que se había encontrado oro. Nació así la increíble máquina taladradora Boneshaker.
Sin embargo, la Boneshaker no funcionó adecuadamente, y destruyó el centro de Seattle, provocando un estallido de gas venenoso que convirtió a quienes lo respiraban en muertos vivientes.
Pasan dieciséis años, y un muro rodea la tóxica y devastada ciudad. Al otro lado vive la viuda Briar Wilkes, con una reputación arruinada y un hijo, Ezekiel. El joven se embarca en una cruzada secreta y su búsqueda lo llevará tras el muro, a una urbe repleta de voraces zombis, piratas aéreos, hampones y guerrilleros. Y solo Briar puede salvar a su hijo.
MI OPINION:
No me ha pasado tan muy a menudo –usualmente– abordar una novela y no poder acabarla. Este es uno de esos singulares casos. Y la culpa es solo mía, ya que habiendo leído las criticas –negativas– que esta obra tenia, me empeciné en agenciarme un ejemplar para ver qué tal por mí mismo. Y he descubierto que quienes hablaban pestes de este libro estaban más que justificados…
“Boneshaker” se supone que es una novela Steampunk. Digo bien, se supone, ya que al momento de abandonar su lectura –casi a la mitad del libro– el dichoso Steampunk brillaba por su ausencia pero mal. A no ser que la autora entienda por Steampunk el uso de un par de dirigibles, algún que otro artefacto impulsado a vapor y gafas y máscaras antigás. Pues más allá de esto, no he visto más. Supongo que de haber seguido leyendo, me habría encontrado con más cosas (supongo), pero resultó una tarea absolutamente IMPOSIBLE atravesar esos largos, tediosos, aburridos capítulos.
“Boneshaker” está ambientado en un mundo donde la guerra de secesión norteamericana se ha extendido más años de los que ha durado en el tiempo, en nuestro mundo. Después de que un experimento con una máquina excavadora saliera mal –la “Boneshaker” del título– la ciudad de Seattle acaba en ruinas y prácticamente devastada. No contenta con eso, la autora hace que del accidente, surja un gas venenoso que al ser inhalado o entrar en contacto con las personas, las mate para luego revivirlas convertidas en zombies con un insaciable apetito por la carne humana…
Así que la novela supuestamente no es solo de Steampunk, sino que también es de zombies –llamados “podridos” en este libro– pero creo que ni con el agregado de los muertos vivientes tiene atractivo la historia. Hay más acción en un capítulo promedio de Walking Dead que aquí –y eso ya es decir mucho–.
Parte –gran parte– de la trama va del hijo del inventor de la máquina que se volvió loca y causó tamaña destrucción y su madre, metiéndose de contrabando entre las ruinas de Seattle, la cual ha sido rodeada por un gigantesco muro contenedor, encerrando dentro al gas nocivo y a los zombies que surgieron de él, junto con varios sobrevivientes que –francamente– no entiendo qué hacen viviendo allí. El hijo entra en la ciudad para buscar pistas que limpien el buen nombre de su difunto padre, y la madre para rescatar a su retoño, una vez éste queda atrapado allí dentro.
Es un libro denso, pesado, aburrido, de capítulos extremadamente largos que no aportan nada. Como dije más arriba, no pude terminarlo y decidí lo más sano: abandonar su lectura. Creo honestamente que, a lo mejor más adelante –alguno de estos días, cuando no tenga otra cosa para leer– quizás vuelva abordarlo y lo acabe… y pueda pintar un panorama más positivo. Por el momento, debo decir que la experiencia resultó soporífera.
EN SINTESIS:
Dicen que la novela ganó un premio importante en la literatura. Bastante bizarro, este hecho, pero que me ha hecho acordar –y mucho– a las votaciones para los premios Martin Fierro que se entregan aquí en la Argentina, para la radio y la TV. Premios más sospechados de “tongo”, si los hay. Sé también que este libro tiene una continuación, más soporífero –dicen– que su antecesor. Yo, al menos de momento (lo repito) he decidido abandonar su lectura y concentrarme en alguna otra cosa mejor y más interesante.
Saludos a todos.

lunes, 25 de abril de 2016

Leviathan, de Scott Westerfeld


Nos encontramos en la cúspide de la Primera Guerra Mundial y todas las potencias europeas se están armando. Los austrohúngaros y alemanes tienen sus clánkers, unas máquinas de acero con motores de vapor cargados de armas y municiones. Los darwinistas británicos emplean animales fabricados como armas de guerra. Su Leviathan es un dirigible ballena, la bestia más poderosa de la flota británica.
 Aleksandar Ferdinand, príncipe del Imperio austrohúngaro ha huido. Su propia gente se ha vuelto contra él. Su título no tiene ya ningún valor y solo cuenta con un Caminante de Asalto desgastado por la batalla y con su leal tripulación.
 Deryn Sharp es una plebeya, una chica disfrazada de chico que se ha alistado en las Fuerzas Aéreas británicas. La muchacha es un destacado aviador, pero su secreto se encuentra en peligro constante de ser descubierto.
 Cuando la Gran Guerra es ya inminente, los caminos de Alek y Deryn se cruzan de la forma más inesperada llevándolos a ambos a bordo del Leviathan donde darán la vuelta al mundo y vivirán una fantástica aventura que cambiará sus vidas para siempre.
MI OPINION: 
Una novela maravillosa, la verdad. Confieso que no tenía demasiadas expectativas cuando la compré, pero por suerte –y gracias a Dios– me equivoque y ha superado con creces lo que esperaba de ella. Es muy buena.
Toda la acción transcurre en un 1914 alternativo, en un mundo donde ciencia y tecnología han seguido un camino evolutivo muy diferente al nuestro. Por un lado, tenemos a las potencias alemanas y austrohúngaras, provistas de asombrosas máquinas de guerra impulsadas por potentes motores diésel –no como dice la sinopsis de más arriba, por vapor–. Maquinas llamadas “clankers”, un exponente total del género “Dieselpunk”, categoría a la que en parte pertenece esta novela. El otro género al que pertenece es el “Steampunk”, pero creo que hay un error respecto a eso, ya que si bien la Gran Bretaña de este mundo utiliza a bestias genéticamente modificadas para impulsar su civilización, no hay en ellas ningún aparato movido por vapor, que es lo que la haría entrar en la categoría “Steam”. Pero bueno, los expertos han catalogado a este libro como un maravilloso exponente de estas dos vertientes literarias –Dieselpunk y Steampunk– así que no seré yo quien los corrija…
En ese 1914 alternativo, la Primera Guerra Mundial está a punto de estallar. La novela sigue los pasos de dos personajes, Alek y Deryn. El primero es un príncipe austrohúngaro que debe darse a la fuga cuanto antes, puesto que sus enemigos amenazan con matarle como así ya han hecho con sus padres. A bordo de un Caminante de Asalto –una máquina de dos patas que recuerda a los trípodes de H.G.Wells en la Guerra de los Mundos– Alek sufre una odisea, huyendo de grandes peligros. Deryn es el segundo personaje protagonista y es una chica que pretende hacerse pasar por chico para entrar en las Fuerzas Aéreas británicas. Cuando lo consigue aborda el “Leviathan”, una enorme ballena modificada genéticamente como transporte aéreo. Una maquina biológica, vamos. Es como cadete de ese impresionante navío que Deryn –que se hace llamar Dylan– acabará conociendo a Alek cuando –a la fuerza– sus caminos acaben cruzándose en mitad de unas montañas heladas, al inicio de la Gran Guerra…
Como comentaba más arriba, es una novela maravillosa y magistralmente narrada. Si bien es algo larga -400 y pico de páginas– no te aburres nunca y es sumamente entretenida. Es la primera de una trilogía, que me imagino que seguirá los pasos de Alek y Deryn en el transcurso de la Primera Guerra Mundial. Por suerte, he conseguido los dos libros que la continúan, así que es casi seguro que más adelante les dedique a ambos sus respectivas reseñas & opiniones.
Este libro tiene el plus de estar bellamente ilustrado por el artista Keith Thompson, cuyos dibujos ayudan –y mucho– al lector a comprender cómo son las máquinas y animales fabulosos que pueblan este particular universo de ficción.
Es una buena novela. ¡Si les gustan los géneros Steampunk y Dieselpunk, adoraran este libro!
Saludos a todos.

Batman: El Mundo sin Superman III 08


8
CONSECUENCIAS

Tras la derrota de Trigon, el manto de nubes oscuras que parecía cubrir la Tierra se disipó. La humanidad nunca supo cuán al borde de la destrucción estuvo, en gran parte gracias al accionar de Batman y sus compañeros.
Cuando la situación se “normalizó”, vino el momento de tomar consciencia de las consecuencias. Y estás resultaron bastante dispares…
Flash estaba perdido. Constantine admitió que, si bien era posible organizar una partida de rescate, era poco probable de que fuera exitosa. Más vidas podrían perderse en el proceso. De todas formas, la última palabra –y la decisión de hacerlo– la tenía Batman.
-Tú decides, Bats – le dijo John, claramente – Pero te advierto que es un viaje sin retorno. No iríamos a cualquier infierno. Es el Infierno de Trigon. Y del Infierno de Trigon, lamentablemente, no vuelve nadie. Al menos, no vivo. Creo que ni siquiera de esa forma.
Batman odiaba admitir la derrota. Odiaba priorizar las vidas de otros sobre la del pobre Wally, pero tuvo que hacerlo, de modo que el viaje de rescate al Infierno quedaba suspendido.
-Ojala Wally pueda perdonarme esto – dijo, enojado consigo mismo y con el destino en general – Era un gran héroe. No se merecía acabar así…
El destino de Rachel, por otra parte, era harina de otro costal.
El conjuro de Constantine había anulado su parte demoniaca, pero no había garantías de que fuera permanente. Por el momento, sólo era una niña humana normal, teniendo que lidiar con un triste futuro.
-Siempre será hija de Trigon – dijo John, con pesar – Es algo que ni tú ni yo podemos cambiar. Lo que sí podemos es modificar el uso de sus poderes sobrenaturales, cuando estos se manifiesten de nuevo, el día en que lo hagan.
-¿Qué quieres decir?
-Pues que hablé con el Dr. Fate, allá en Salem, Massachusetts. Quiere hacerse cargo de ella y yo creo que es una buena idea. Sus conocimientos arcanos podrían servir para encauzar a Rachel por un sendero seguro y controlado. ¿Qué te parece?
-Fate y yo coincidimos muy pocas veces, pero me consta que es un buen aliado y miembro fundador de la Sociedad de la Justicia. ¿Crees que podrás encargarte de llevarla con él, antes de volver a Inglaterra?
-Seguro. Dalo por hecho.
Batman asintió. Agotado, se quitó la máscara. Bruce Wayne miró al horizonte de Metrópolis con cierta nostalgia.
-Pensar que si Superman hubiera estado aquí, cosas como estas nunca hubieran pasado…
-Hay que admitirlo, viejo – Constantine se prendió un cigarrillo, fumándolo – Este es un mundo sin Superman. Estamos solos.  

***  

Edificio Wayne.
Horas después.
Bruce continuaba viendo el horizonte de rascacielos metropolitanos cuando Lois entró en la habitación y lo abrazó por la espalda, apoyándose en él.
-¿En qué piensas? – le preguntó ella.
-En muchas cosas – le confesó él – En lo que le pasó al pobre de Flash, en Rachel… y en Clark.
-¿En Clark?
-Sí. Tú… ¿Piensas en él?
-Mentiría si te dijera que no – Lois lo abrazó con más fuerza – Pero no está aquí. Se ha ido.
-Lo sé. Constantine me dijo algo parecido, antes de marcharse. Vivimos en un mundo sin Superman. Temo que no nos queda otra más que continuar adelante.
Silencio. Lois se separó de Bruce, pero sólo lo hizo para colocarse frente a él. Lo miró, con una bella sonrisa en su hermoso rostro.
-¿Qué pasa? ¿Qué sucede? Por la expresión de tu cara, deduzco que tienes algo que decirme.
-Pues sí… algo importante.
-Te escucho.
-Estuve dándole vueltas al asunto. Incluso (no te enojes) lo consulté antes con Alfred. Al ser la persona que más te conoce en el mundo, supo guiarme en la forma de abordar este tema. Él dijo que odias que den muchas vueltas, así que le haré caso e iré al grano…
-Un momento. Espera un momento. ¿Es una mala noticia? – Bruce frunció el ceño – Lois… ¿Estás enferma?
-¡Por Dios! No.
Él suspiró, aliviado.
-Válgame… Entonces, ¿Qué…?
-Estoy embarazada.
Silencio otra vez. Los ojos del millonario se abrieron como platos de la sorpresa. La sonrisa de Lois se ensanchó.
-Estás… ¿embarazada?
-Así es.
-Pero… pero… ¿Estás segura?
-Me hice chequeos. Alfred me acompañó. Cien por cien segura.
-Dios… mío. ¿Eso significa que…? – Bruce la abrazó, las lágrimas amenazando con salir de sus ojos de la emoción. El corazón no podía más de gozo – ¿Significa que voy a ser padre?
Lois lo besó. Luego, lo miró a los ojos.
-Felicidades, Sr. Wayne. Sí, es verdad… ¡Va usted a ser papá!  

FIN
 


NOTA DEL AUTOR
Es curioso, pero cuando comencé a abordar la Tercera Parte de esta historia de Batman en Metrópolis, suplantando a Superman luego de su partida al espacio, los tiros iban por otro lado. En la primera versión de esta “Parte III”, el villano iba a ser el Joker. Desgraciadamente, la idea se cayó, pero pude salvar la historia dándole un giro de 180 grados con la incursión de Constantine, cuya versión utilizada para este relato es la del comic original de “Hellblazer” y de la reciente serie de TV –tristemente cancelada en su primera temporada–. La aparición de Constantine vino a traer todo un mundo mágico ante la presencia del Señor de la Noche, que incluyó a Rachel Roth, personaje al cual todos conocen mejor como “Raven” de los Jóvenes Titanes. Aquí, tenemos a una Raven antes de ser Raven, más chica y todavía no tan segura de la utilización de sus poderes demoniacos.
Trigon es un villano que daba para más de lo que aquí se pretendía. Lamentablemente, en haras de acortar espacio su presencia esta reducida un poco. De todas maneras, espero no haber defraudado a los fans de los Titanes con este cameo suyo.
Hay otros héroes invitados que hacen cameos en esta historia. Wonder Woman, Víctor Stone –Cyborg– y un Linterna Verde llamado Alan Scott, personaje que ya había utilizado anteriormente y que merece una aclaración…
La historia donde Alan se convierte en un miembro del Cuerpo de Linternas Verdes se llama “La Noche Final”. En ella, Hal Jordan acaba poseído por la energía oscura de la Anti-Vida y luego, termina en coma. Ganthet –uno de los Guardianes del Universo– acude al viejo Alan Scott con un anillo de poder especial, un anillo que no necesita recargarse con baterías ya que es en sí mismo una batería. De esa forma, Alan pasa a ocupar el lugar dejado por Jordan como Linterna Verde de la Tierra. Me gustaría explorar a este personaje en alguna futura historia. Ya veremos.
Y el final de esta Tercera Parte ha traído aparejadas algunas sorpresas que dejaran a más de uno con la boca abierta: ¡Lois Lane embarazada! Y no precisamente de Superman, sino de Batman. Bruce pronto se convertirá en padre, lo cual da mucho que pensar sobre el futuro, ¿verdad? ¿Ese hijo traerá la felicidad a la vida del excéntrico millonario? ¿Batman colgara la capucha y la capa por él? Vaya uno a saber. También podríamos preguntarnos qué sucedería si alguna vez Superman regresa y se encuentra con esta “sorpresita”. Me imagino que no le caerá en gracia (jejeje).
Ahora, una última cuestión fundamental: ¿Habrá Cuarta Parte? No lo sé. No lo tengo planeado, pero podría haberla. En cualquier caso, supongo que el lector me lo hará saber. Y por supuesto, de haberla, estaré encantado de escribirla.
Un gran abrazo para todos y que Dios los bendiga! Nos leemos en la próxima historia!! 

FEDERICO H. BRAVO
Buenos Aires, Argentina.
18 de Abril del 2016.

domingo, 24 de abril de 2016

Batman: El Mundo sin Superman III 07


7
EL TERROR DE TRIGON

Despejaron la habitación donde Rachel estaba de todo mueble –cama incluida– y Constantine preparó el terreno para el peligroso ritual que iban a efectuar. Con tiza, dibujó un enorme círculo y dentro de él, trazó una estrella de cinco puntas repleta de símbolos cabalísticos. A continuación, colocó velas encendidas alrededor del círculo y cuando acabó, procedió a despojarse de la parte superior de su vestimenta, quedándose con el torso desnudo y exhibiendo un sinfín de tatuajes rúnicos y cicatrices grabadas en su piel.
-Todo listo, muchachos. Ya podemos empezar…
Cada uno de los superhéroes presentes se sentó alrededor del círculo y se tendió la mano con su compañero, como los asistentes a una sesión espiritista.
Cerca pero a su vez, manteniendo cierta distancia, Alfred y Lois Lane observaron el procedimiento, con bastante temor el primero y con mucha curiosidad la segunda.
-¿Será prudente estar aquí, Srta. Lane? – le susurró el mayordomo a la periodista. Como toda respuesta, ella sonrió.
-No me lo perdería por nada en el mundo, Alfred – dijo.
Sin más preámbulos, Constantine dio inicio al ritual…
En cuanto pronunció las primeras palabras en latín, sucedieron cosas en la habitación. Ruidos raros comenzaron a sonar –como murmullos– y la temperatura bajó perceptiblemente. La llama de las velas fue sacudida por una corriente de aire salida prácticamente de la nada y todos los presentes –sin excepciones– temblaron.
-Algo sucede – susurró Cyborg a sus compañeros – Mis sensores internos indican fluctuaciones de todo tipo, desde térmicas hasta acústicas.
-El aire está vibrando – corroboró Flash – Los átomos y moléculas se están perturbando. Lo que sea que lo hace, es bastante poderoso.
Constantine prosiguió con su letanía, hasta que súbitamente las palabras se agarrotaron en su boca, negándose a salir. Jadeó y miró hacia el cuerpo flotante de Rachel con temor.
-¿John? – lo llamó Batman.
-Pase lo que pase, vean lo que vean, no rompan el circulo – les advirtió a todos – ¡No lo rompan o estamos fritos!
El Caballero de la Noche iba a repreguntar algo, cuando sin más, todo a su alrededor estalló. La habitación entera voló por los aires y del centro del círculo surgieron rayos y vientos huracanados.
Rachel se sacudió en el aire. El aura violácea que la envolvía se intensificó. La niña acabó siendo colocada en posición vertical por una fuerza invisible y su aspecto físico sufrió una brusca mutación: la piel se volvió roja, carmesí, y dos nuevos ojos surgieron sobre su frente, dándole un aspecto bizarro junto a los suyos naturales. En un instante, los abrió y los miró con malignidad…
-¡IMBECILES! – rugió la voz de Trigon, a través de ella – ¿ACASO CREEN QUE PUEDEN EVITAR MI LLEGADA A VUESTRO MUNDO? – rió – ¡PATETICAS CRIATURAS! ¡SUS INTENCIONES SERAN VANAS! DEVORARÉ SU MUNDO, COMO ASI YA HE DEVORADO A CIENTOS DE OTROS ANTES. ¡VUESTRAS ALMAS SERAN MIAS!
La niña –evidentemente poseída por su padre infernal– alzó una mano. Batman y sus compañeros fueron barridos con suma facilidad, rompiendo el círculo. Como pinos de Bowling, aquel poder invisible los desparramó por todos los rincones de la habitación.
-¡Ya estuvo bien! – Cyborg se alzó, cuan alto era, y enfrentó a su enemigo – ¡Lo siento por la chica, pero la seguridad del mundo está primero! – extendió una mano. Ésta automáticamente reconfiguró sus partes metálicas y se convirtió en un cañón de plasma. Efectuó un disparo.
Rachel desvió la descarga con un escudo místico. Acto seguido, hizo un gesto de barrido con la mano y el Hombre-Máquina acabó empotrado contra una pared, agrietándola.
Fue el turno de Linterna Verde. Utilizando su anillo, Alan creó una jaula de cristal esmeralda alrededor de la niña, encerrándola. El noble intento de contener al poder demoniaco que fluía de ella acabó en fracaso. Rachel expelió una onda energética y enseguida su prisión se quebró en millones de fragmentos.
-¡CRIATURAS INUTILES! ¡VOY A MATARLAS A TODAS! – aulló Trigon, a través de su hija. Unos voltios oscuros salieron de sus cuatro ojos y azotaron a los héroes sin piedad.
Todo parecía perdido, pero entonces Flash comenzó a correr a supervelocidad alrededor de la demoniaca figura, atrayendo toda su atención y eludiendo con facilidad nuevas descargas de rayos.
-¡John! – gritó el velocista escarlata – ¡Completa el ritual! ¡Ahora, que está enfocada en mí!
Constantine asintió y prosiguió con su letanía en latín. Lo hizo con firmeza y gritando las palabras. Era ahora o nunca: un vórtice de fuego se estaba abriendo sobre Rachel y el verdadero Trigon asomaba su horrible rostro desde las profundidades del mismo Infierno.
-¡Vade, Satana, inventor et magister omnis fallaciae, hostis humanae salutis. Humiliare sub potenti manu dei, contremisce et effuge, invocato a nobis sancto et terribili nomine, quem inferi tremunt!
-¡NO! – aulló el demonio, furioso – ¡NO ME DETENDRAN! ¡NO PUEDEN!
Pero contrario a lo que decía, el ritual parecía surtir efecto. Rachel comenzaba a debilitarse y el aura violácea que la envolvía fluctuó.
-¡Ab insidiis diaboli, libera nos, Domine. Ut Ecclesiam tuam secura tibi facias libertate servire, te rogamus, audi nos. Ut inimicos sanctae Ecclesiae humiliare digneris, te rogamus, audi nos. Ut inimicos sanctae Ecclesiae te rogamus, audi nos!
Desde su dimensión infernal, Trigon rugió. Estiró una titánica mano y atrapó entre sus dedos a Wally, cortando en seco su loca carrera. Lo alzó y lo metió a través del vórtice llameante en su universo de pesadilla. Lo acercó a su bestial rostro y le dijo:
-¡ESTUPIDO MORTAL! ¡SUFRIRAS POR HABERME ENFRENTADO!
De inmediato, Flash se vio envuelto por el fuego.
-¡¡Wally!! – gritó Batman. Desesperados, sus compañeros intentaron rescatarlo. Alan utilizó su anillo de nuevo y creó un lazo energético. Envolvió al joven con él, tirando para traerlo de regreso al mundo real.
Mientras intentaba el rescate, el velocista continuaba sufriendo una tortura indecible a manos de Trigon.
-¡TU CARNE ARDERA Y SE DERRETIRA, PERO NO MORIRAS! – proclamó el demonio – ¡TUS HUESOS SERAN CENIZAS, PERO NO MORIRAS! ¡VIVIRAS EN EL HORROR ETERNO Y SUFRIRAS, PERO NO MORIRAS!
Flash aulló. Aquello era más de lo que podía soportar. Alan continuó tirando del lazo, intentando traerlo al mundo real. Sus amigos se sumaron a él, en su terrible forcejeo. Todos tiraron de la cuerda, desesperados. Mientras, Constantine finalizaba el ritual:
-¡Terribilis Deus de sanctuario suo. Deus Israhel ipse truderit virtutem et fortitudinem plebi Suae. Benedictus Deus. Gloria Patri!
En cuanto acabó, Rachel volvió a la normalidad y cayó al piso, despojada de todo poder demoniaco. El corte abrupto cerró el vórtice ígneo que conectaba la Tierra con el Infierno, con la desgracia de que Flash acabó preso del otro lado y sus amigos se quedaron con las manos vacías. El lazo se cortó y un silencio de tumba se apoderó de todos los presentes.
Habían triunfado sobre su enemigo, pero el precio a pagar había sido terrible.
Wally West, Flash, estaba atrapado en el Infierno con Trigon. Quizás, para siempre…